Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 26 de septiembre de 2020
  • Actualizado 16:46

Discursos sin sentido

Discursos sin sentido

Rimaykuna nimayuq. Un discurso con sentido, es argumentar en todos los escenarios las necesidades y reivindicaciones de la gente y del pueblo, ese discurso es la expresión sublime de la retórica, del arte de hablar y escribir. La retórica y la argumentación están vinculadas al pueblo, o sea, a la vida democrática. Solo en democracia se profundiza la retórica.

A pesar de que estamos en democracia, pero ya no se escuchan discursos encendidos, con sentido y que cautivaban al pueblo. Los buenos oradores, que surgieron de los centros mineros, de los sindicatos, de las aulas universitarias, del magisterio y de otros sectores sociales. Desaparecieron o  fueron tentados por el poder.

Umachaqkuna sumaq parlayta qunqapunku, ichaqa pichus Roman Jakobson lamk´ayninta riqsiq chayqa, umachaqkuna parlayninkuta chinkachisanku nisunman, chayrayku yachanku  jasp´ikuyllata. (Los líderes se olvidaron del buen discurso,  pero quienes conocen el trabajo de Román Jakobson, coincidirán que esos líderes tienen afasias, por eso solo saben reaccionar).

Ahora, las palestras, las plataformas, los escenarios están vacías, porque no existen oradores de talla, con buena retórica y dominio del escenario. Los buenos oradores  fueron reemplazos por charlatanes y discursiadores sin sentido, donde hablar por hablar para ellos es su mejor virtud.

Las autoridades en democracia, debería ser fruto del manejo de retórica, de la argumentación y del convencimiento.

La perdía de la oratoria como manifestación de la voz ciudadana, hizo que la retórica deje la vida política para refugiarse en las escuelas. Por eso es imprescindible educar con sentido, porque los futuros oradores saldrán de las escuelas.

Chay sumaq parlayniyuqkuna aylluq qhallallarinan, mana kawsay politica ukhupichu. Yachay wasikunamanta umachaqkuna qhipaman sumaq parlaniyuq lluqsimunqanku. (Los buenos oradores aclamados por el pueblo, ya no están en la vida política. Los líderes del futuro con buen discurso saldrán de las escuelas).

Los oradores en esta coyuntura, exceptuando algunos lunares, son aclamados por el adoctrinamiento, por las amenazas y por el miedo al que sometieron a su auditorio. Por eso en fundamental tener una educación que fomente las estrategias argumentativas, para que los estudiantes tengan  herramientas no solo para decodificar, sino para producir sentido.

 

 

TORIBIO ROCABADO C.

Licenciado en Educación y Comunicación – Magister en E.S.

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