Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 02:46

Amemos a nuestra patria Bolivia

Amemos a nuestra patria Bolivia

Bolivia suyunchiqta munakuna. El amor a la patria es como el amor a nuestra madre, eso aprendimos los que servimos a la patria, aunque a la patria lo utilicen para justificar el abuso a la dignidad humana.

Cuando el civismo formaba parte de la educación, nuestra bandera nacional recibía el saludo patriótico de respeto y admiración. Cuando las sagradas notas del himno nacional, nos sorprendía en nuestro andar, hacíamos un alto para entonarla con más fervor.

Se olvidaron del civismo, por eso, unos cuantos políticos, dirigentes de movimientos sociales, dirigentes sindicales, autoridades y exautoridades, se ocupan más de agraviarla que de amarla.

Bolivia suyunchiqta munakuna, Bolivia suyunchiqrayku kawsayninchista jaywana, Bolivia suyunchiqrayku wakichikuna kutikunapaq, Bolivia suyunchista t´ikarichina. Chaypaq tukuy khuskachakuna tiyan ima. (A nuestra patria Bolivia hay que amarla, por nuestra patria Bolivia hay que ofrendar nuestra vida, por nuestra patria Bolivia hay que prepararnos para defenderla, a nuestra patria Bolivia hay que embellecerla. Para eso, todos debemos unirnos).

Bolivia no solo es de los políticos sangrones,  Bolivia es de la gente humilde, sacrificada y trabajadora; Bolivia no solo es de los dirigentes revoltosos y despistados, Bolivia es de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, que sueñan con una patria justa y solidaria; Bolivia no solo es de algunas mujeres empoderadas, Bolivia es de todas las mujeres ejemplo de dignidad y coraje.

Poniendo piedras al camino, cerrando pueblos y ciudades, estimulando escasez, hambre y sufrimiento no se hace patria. Patria se hace respetando la realidad plurinacional.

Bolivia suyunchiqta munakuna, imaynatachus mamaykita, chiriykita munakunki jinata. (A nuestra patria Bolivia hay que amarla, así como amas a tu madre y a tu hijo).

La patria no es la voz desafinada de oportunistas y charlatanes, es la voz de más de once millones de habitantes que piden mejores oportunidades y una calidad de vida. Bolivia somos todos, teñidos en rojo, amarillo y verde. Hasta la Pachamama nos confirió la belleza de las flores Kantuta y Patujú, como iconos naturales de amar a la tierra que nos vio nacer.

Amar a Bolivia es evocar libertad.

 

 

TORIBIO ROCABADO C.

Licenciado en Educación y Comunicación – Magister en E.S.

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