Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
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La justicia tarda, pero llega

La justicia tarda, pero llega

La sabiduría popular fue construyendo aforismos populares que externalizan pensamientos morales, consejos, enseñanzas y, en algunos casos, dictámenes aplicados a diversas circunstancias de la vida social. Por ejemplo, “el que hace la paga”; “más vale tarde que nunca” o “la justicia tarda, pero llega”, podrían dar cuenta del avance de las investigaciones sobre los nefastos sucesos de noviembre de 2019.

Es el caso del dirigente cocalero Faustino Yucra Yarwi, que el pasado 8 de abril fue detenido en Tarabuco -distante a 60 kilómetros de Sucre-, en cumplimiento a la orden de aprehensión emitida por el Ministerio Público por delitos de narcotráfico, sedición y terrorismo. Junto a Evo Morales, incitaron al cerco de ciudades para impedir el ingreso de alimentos, en momentos de la mayor crisis y convulsión social causada por los acólitos del MAS.

Las autoridades deberán identificar y procesar a quiénes colaboraron con su fuga primero hacia el Beni y luego Tarabuco, donde fue hallado en posesión de nueve celulares que, sin duda, serán claves para establecer los contactos que sostuvo en este tiempo. Yucra era prófugo por narcotráfico desde 2016, propietario de una factoría de cocaína descubierta el 2 de junio de 2010 en El Torno, Santa Cruz; y cautelado en La Guardia, por orden de la jueza Dalia Pedraza, por el delito de tráfico de sustancias controladas.

Sin embargo, gracias a la protección y favoritismo de los operadores de justicia de ese entonces –tal como sucediera con las hermanas Terán-, el 6 de julio de 2010 sería beneficiado con medidas sustitutivas de presentación de dos garantes y acudir a la Fiscalía una vez al mes, medidas que incumplió al darse a la fuga. Tuvieron que pasar cinco años para que el Tribunal Cuarto de Sentencia fijara el 6 de enero de 2015, juicio en su contra y al no presentarse fue declarado rebelde, ordenándose su captura recién en mayo de 2016.

Quien diría que este singular personaje intentó asfixiar ciudades, impidiendo el ingreso de alimentos por instrucciones vía teléfono de Evo Morales -a quien se refería como “papá”-, asilado por ese entonces en México, desde donde planificaba y conspiraba esta y otras acciones subversivas en contra del  pueblo boliviano, tal como se comprobó en el video hallado en el celular de su hijo y cuya última modificación data del pasado 15 de noviembre, a horas 20:50; además de encontrarse gran cantidad de medicamentos y explosivos de fabricación casera en su domicilio.

Después de las pericias practicadas por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) del Ministerio Público de Colombia, en cumplimiento de estándares y procedimientos internacionales de pericia en audiología forense, lingüística y acústica para comparar las locuciones de Morales-Yucra, finalmente se estableció la “alta probabilidad de identificación” de la voz del exmandatario.

Por ello, la captura y detención de Yucra en la cárcel de San Pedro, ordenado por el juzgado tercero en lo penal de la Paz, el 11 de abril, constituyen señales fundamentales de un sistema de administración de justicia que debe respetar y hacer respetar las normas constitucionales y el imperio de la Ley.

Llegará el día en que el autócrata cocalero refugiado en Argentina, también rinda cuentas a la justicia boliviana –y la Corte Internacional de Justicia- por los delitos de sedición, terrorismo, financiamiento al terrorismo y otros crímenes de lesa humanidad.

Tales contravenciones, difícilmente podrán ser evadidas por maniobras jurídicas a las que estuvo acostumbrado durante su gobierno y menos aún invocar erróneamente permisos especiales de una Asamblea Legislativa que autorice su juzgamiento. Debe estar consciente de que sus devaneos de ira, odio y venganza desmedida que lo llevaron infringir en delitos penales, tuvieron lugar cuando dejó de ejercer la Presidencia, por lo que bajo ninguna circunstancia goza de “caso de corte”.

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