Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 17:01

Desmedida ambición de poder

Desmedida ambición de poder

El Movimiento Al Socialismo ha puesto en evidencia su desmedida angurria de poder, al aprobar precipitadamente la Ley 609/2019-2020 de “Postergación de elecciones generales 2020”, dentro el plazo de 90 días, sin importar las consecuencias que podría acarrear semejante decisión, ante el ascenso del brote del Covid-19.  

Con seguridad, más de uno ha cuestionado y censurado la determinación de una Asamblea Legislativa controlada por el alicaído masismo, urgido por llevar adelante comicios generales, sin tomar en cuenta los graves peligros y riesgos a la salud pública que ello representa. La ciudadanía hubiese esperado que estos “insignes personajes” sean al menos capaces de ilustrarse –aunque ello sea pedir demasiado-, analizar y considerar el comportamiento ascendente del coronavirus (...).

Las ansias de venganza, odio y revanchismo descomunal de quien gobernara forzadamente por 13 años, 9 meses y 18 días, nunca cesaron. Pese a estar ausente y disfrutando de las comodidades ofrecidas por su anfitrión y protector, Alberto Fernández, asiduamente viola el estatuto del refugiado previsto por la convención de Ginebra de 1951; pues no solo evade el principio de refugio como institución humanitaria y consecuentemente “apolítica”, sino también la ha distorsionado, cometiendo excesos inaceptables y atentatorios a la estabilidad y paz social del país.

Su afán de convulsionar, perturbar e incitar a la movilización de sus bases militantes, guiados por una dirigencia radical fiel a sus designios conspirativos, están promoviendo acciones criminales y delincuenciales de insubordinación y resistencia sistemática al cumplimiento de la cuarentena y la emergencia sanitaria.

La precipitada Ley fue aprobada en tiempo récord por la Cámara de Diputados el 29 de abril y enviada al Senado. De forma simultánea, mientras transcurría la sesión del Senado convocada por Eva Copa, en el Banco Central de Bolivia –quien, finalmente la promulgó ante la objeción del Ejecutivo-, la noche del jueves 30 de abril se desató una serie de hechos vandálicos por partidarios del partido azul.

Además de financiar el “petardazo y cacerolazo” en señal de protesta por la ampliación de la cuarentena, también protagonizaron acciones violentas y delincuenciales en la ciudad de El Alto, Distrito 8, apedreando una ambulancia y dos Wayna buses que transportaban personal de salud, y en Yapacaní (Santa Cruz), irrumpieron y saquearon motocicletas retenidas al interior del inmueble policial.

 Llama la atención el grado de prioridades que tiene este vergonzoso “cuerpo de legisladores” afines al MAS y que junto a Evo Morales y la pléyade de improvisados ministros, son los responsables del paupérrimo estado del sistema sanitario nacional.

También son los culpables de la postergación sistemática del tratamiento del “Proyecto de Ley del 10% para la salud”, presentado en tres ocasiones desde 2017 hasta ahora y, cuyo impulsor fue el padre Mateo Bautista, de la arquidiócesis de Santa Cruz. Dicha Ley tiene por objeto otorgar recursos del Presupuesto General del Estado (PGE) en un 10% de aportación mínima al igual que en todos los niveles de gobierno, para mejorar los servicios médicos del subsector público de salud perteneciente al Sistema Público de Salud (SPS).

Ojalá entiendan que apresurar comicios presidenciales en plena crisis del coronavirus, es un atentado gravísimo a la salud y la vida de los bolivianos. La salud es primero, antes que cualquier interés político partidista.

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