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  • Diario Digital | sábado, 15 de junio de 2024
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Leer, un acto de rebeldía

Leer, un acto de rebeldía

Hace poco solicité a estudiantes universitarios el análisis de un tema reciente: si el 14/08 debía ser feriado departamental. La base de la divergencia es un aparente conflicto entre una Ley Departamental y la negativa de la Dirección del Trabajo, al señalar que solo el nivel central establece los feriados nacionales, departamentales y quién sabe cuáles más.

Como se podrá apreciar, el experimento o análisis era perfecto para las noveles mentes. Además, tenía condiciones: responder a través del “feis”, en un tiempo prudente y con un mínimo teórico: 1 norma escrita y 1 fuente bibliográfica.

Antes de seguir, es preciso aclarar: estas modestas letras no solucionarán el conflicto presentado, esa no es la finalidad (ya hay eruditos que han sacado sospechosas teorías salvadoras).

¿Cuáles fueron los resultados? Un 40% hizo un análisis basado en su propio criterio (que no está mal, pero la idea era ir más allá del “yo creo”); otro 40% preguntaba: ¿Cuál de las fuentes aplicaba? Es que eran muchas… Y claro, el listado tenía alrededor de 15; pero sabiendo la temática, la búsqueda debería reducirse, incluso al leer los índices. El restante 20% desarrolló un criterio ciñéndose a los parámetros y dio una respuesta acorde a las fuentes que escogió, fundamentando su postura.

Actualmente, en medio de mensajes cortos, scroll diario en cápsulas de noticias, acceso a Chat GPT y otros, parece ser una idea descabellada pedir a los estudiantes que revisen varias fuentes para sustentar un criterio. Si la búsqueda no es simplificada con una lectura o un link precisos, páginas o párrafo subrayado, es una tarea titánica que se abandona y, en su lugar, prima lo que se cree o se hace evidente la locura de la facilitadora.

¿Se ha convertido la lectura en un acto de rebeldía? Y al asociar lectura y rebeldía no me refiero a la acepción legal del término – a pesar de mi formación en derecho – si no al significado castellano en sentido de oponer resistencia. Ahí parece que sí lo es. La facilidad de acceso a cierta información ha fijado parámetros, incluso de comportamiento, a los que estamos acostumbrándonos y ello no es necesariamente malo, pero deja de lado la posibilidad de indagar contenidos que nos plantearán más dudas que evocarán una linda y eterna espiral de conocimiento.

En lo personal, me gusta un libro que tiene como título “El viajero, la torre y la larva. El lector como metáfora”, y es que la lectura nos lleva a la metáfora de conocer el mundo. La posición rawlsiana sobre el velo de la ignorancia no parece tener cabida en la búsqueda de conocimiento menos superficial y la necesidad de dar criterios fundamentados.

A manera de conclusión: ¿Qué debemos hacer? ¡Rebelarnos! No queda más. Leer es un acto de rebeldía y un deleite necesario.

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Sara C. Ferreira Quevado

Docente a Tiempo Completo Derecho UCB

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