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  • Diario Digital | sábado, 18 de mayo de 2024
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Zago y Reinoso, nuestros ‘piratas’

Zago y Reinoso, nuestros ‘piratas’

El fútbol es un negocio raro. Guarda códigos arbitrarios, unos más que otros, sobre los que los futboleros solemos preguntarnos poco o nada. Una de esas reglas dice que las selecciones nacionales no pueden inscribir jugadores extranjeros, a menos que se nacionalicen para el país al que pretenden representar. Sin embargo, otra regla menos explícita prescribe que el entrenador de una selección nacional sí puede ser extranjero, esto es, con una nacionalidad distinta a la del país cuyo seleccionado entrena. A diferencia de los futbolistas en cancha, los directores técnicos no necesitan nacionalizarse para sentarse en el banquillo de una selección. Ignoro de dónde viene esta flexibilidad en torno al pasaporte de los adiestradores de combinados nacionales. Tampoco es que me moleste. Lo cierto es que me ha venido a la cabeza en estos días en que el delantero Jair Reinoso, nacido en Colombia pero hace ya buenos años naturalizado como boliviano, ha sido por primera vez convocado a la Verde.

Del actual goleador de Aurora se viene hablando mucho en medios y redes tras el llamado de Zago. La observación más frecuente tiene que ver con su edad: 38 años, un número que para el fútbol más competitivo parece impensable, a menos que seas Messi, Cristiano o Modric. Su presencia en la nómina obedece al déficit de goleadores de área que viene golpeando a la Selección boliviana desde hace buen tiempo, aun durante las mejores rachas de Martins. Tras el retiro de Botero, la Selección ha ido probando con delanteros tan heterogéneos como Saucedo, Álvarez o Algarañaz que, aun a pesar de algunos chispazos, no han terminado de funcionar. Solo ‘El Matador’ ha mantenido con alguna dignidad la cuota goleadora boliviana. Si a este diagnóstico sumamos el hecho de que Reinoso es el máximo goleador del fútbol boliviano de los últimos cinco años, con 95 tantos (un número confirmado por el analista de datos Víctor Quispe), su convocatoria no debería ser motivo de mayor controversia. Ha hecho más goles que cualquier otro jugador boliviano o extranjero en los torneos disputados en el país entre 2018 y 2023. Merece la oportunidad que finalmente le ha llegado. Si la sabe aprovechar, o no, es otra historia.

El reclamo por el lugar de nacimiento de Reinoso tiene aún menos asidero. Solo basta recordar que nuestra selección más gloriosa (la de 1993-94) tuvo entre sus figuras titulares (y algunas de las más queridas) a Trucco, Cristaldo y Quinteros, todos nacidos fuera de Bolivia, para tragarnos cualquier arrebato de chauvinismo afiebrado. La xenofobia disfrazada de patriotismo está fuera de lugar. Si Zago, que tampoco es boliviano de nacimiento ni nacionalizado y tiene poquísimos méritos para dirigir a la Verde, se merece el beneficio de la duda, por qué no ha de merecerlo Reinoso, que sí es boliviano y tiene sobrados méritos para jugar en la Selección. Es más, ojalá les vaya bien a ambos. Parece difícil, pero ojalá así sea. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti