Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 16:26

Wilster, Bielsa y la ética del riesgo

Wilster, Bielsa y la ética del riesgo

Nada más disparatado para el retorno de esta columna que colocar en una misma oración al Wilster y al Loco Bielsa. La única explicación posible de esta convivencia antinatural es que, en las últimas semanas, han vuelto a jugar tanto el Rojo como el recién ascendido Leeds dirigido por Bielsa. Mientras que el equipo boliviano ha disputado dos partidos de local por Copa Libertadores de América, el inglés ha librado las primeras fechas de la Premier League (una de visita y otra en casa). El balance para ambos es el mismo: una victoria y una derrota, al menos en términos de resultados.
Más a que a los abismos que separan a los dos equipos o a los parecidos arbitrarios que los unirían, a lo que intento llegar es a la ética de juego que hay detrás de cada uno de ellos. Porque, como tan sabiamente ha sentenciado Fermín Zabala, en el fútbol se puede, ganar o empatar, pero, a muchos de los que no vivimos de los resultados, suele seducirnos más el cómo que el qué. Cómo se gana, cómo se pierde, cómo se empata. Cómo se juega. A ver si puedo explicarme.
El Wilster volvió a la Libertadores con dos partidos, el primero contra el Atlético Paranaense, que acabó perdiendo (2-3) pese a que lo iba ganando dos veces; el segundo contra Peñarol lo ganó (3-1) tras iniciarlo perdiendo. Marcadores aparte, en los dos juegos, el técnico Cristian Díaz puso en práctica una estrategia de lo más pusilánime y conservadora, despojada casi por completo de riesgos y aferrada hasta lo insano a sus circunstanciales ventajas.
El Leeds retornó a la Premier con dos cotejos: de visita ante el Liverpool (campeón vigente) y de local con el Fulham. Ambos acabaron con igual tanteador: 4-3. Solo que el primero lo perdió y el segundo lo ganó. Eso sí, los dos dieron muestra de la fe de Bielsa en sus dirigidos, en su capacidad para plantarse de frente a sus oponentes, sin amilanarse ni reparar en estatura, con la autoconfianza y la dignidad bien puestas para afrontar al riesgo. Aun siendo consciente de que sus jugadores pueden ser de menor categoría que estrellas de la talla de Salah, Mané o van Dijk, los del Loco salieron convencidos de que podían ganarles a los campeones, en lugar de replegarse para buscar un empate y hacer hora. De eso va la ética del riesgo: el juego puesto al servicio de una manera de encarar las cosas, venga lo que venga, un gigante o un enano. El cómo en vez del qué. La forma antes que el fin.


SANTIAGO ESPINOZA
Periodista
@EspinozaSanti

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