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  • Diario Digital | miércoles, 19 de junio de 2024
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De Vinto a Bulo Bulo, con manzana y coca

De Vinto a Bulo Bulo, con manzana y coca

El fútbol aún puede sorprendernos. Cada vez con menos frecuencia y en los escenarios más insospechados, pero aún es capaz de hacerlo. Nos sorprende. La final del torneo Apertura (bautizado por su patrocinador como Copa Paceña) es el hecho más –felizmente– inesperado que ha dado el fútbol profesional boliviano en años, cuando no en décadas. Dos equipos sin dinero ni tradición, recién ascendidos, que representan a ciudades no capitales (de provincia), se disputan el título de la primera división, luego de haber dejado en el camino a los favoritos de siempre, los más ganadores y los más pudientes, Bolívar y The Strongest.

Desde el Valle Bajo cochabambino, Universitario de Vinto, un cuadro que compite en la máxima categoría del balompié nacional desde 2022, se metió en la final como corolario de una campaña impecable. Fue primero del grupo C, por encima de planteles con más pergaminos como Always Ready, Independiente Petrolero y Guabirá. En cuartos se deshizo con relativa facilidad de Nacional Potosí, ante el que poco antes había resignado el pase a fase de grupos de la Copa Sudamericana. Y en semifinales remontó de forma impensable una derrota de local ante el Tigre, llevando el partido de vuelta en La Paz a los penales, gracias a su victoria en los 90 minutos. Con una efectividad insólita en nuestras canchas para los tiros desde los doce pasos, los dirigidos por el paraguayo Pablo Godoy le ganaron la tanda nada menos que al equipo del arquero titular de la Selección boliviana.

Desde el Trópico de Cochabamba, San Antonio Bulo Bulo está cumpliendo un sueño inimaginable en su primer año en el profesionalismo boliviano. Subcampeón de la Copa Simón Bolívar y verdugo de Libertad Gran Mamoré en el ascenso indirecto, el cuadro novato pasó en un dos por tres de pelear por mantener la categoría a robarle el protagonismo del grupo A al vigente campeón boliviano. En su cancha de Entre Ríos se hizo invencible y, entre otros hitos, le pegó una paliza de antología a los atigrados (5-1). Pese a enfrentar en cuartos de final al rival mejor pintado de la primera fase, el Bolívar de McClaure, San Antonio sacó ventaja en el Trópico y en la vuelta en el Siles consiguió un empate épico que lo clasificó a semifinales. En ellas volvió a la senda de las tundas y le endosó un 6-1 gozoso a Independiente, un resultado que aseguró su lugar en la final aun perdiendo la vuelta en Sucre.

Es cierto que los conducidos por Thiago Leitao son favoritos para alzar la copa ante su hinchada en Entre Ríos, tras la victoria de visita (1-2) en la primera final jugada en el Capriles, pero sería insensato dar por vencida a la U, que se ha agigantado en sus encuentros de visita. Solo hay que preguntarles a los ‘Rancho guitarra’ y los ‘gualdinegros’. Nada está del todo dicho. Eso sí, sea con “coca chapareña” o “manzana vinteña”, el que festeje hoy su primer campeonato en primera división será de Cochabamba.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti