Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 17 de junio de 2024
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La Verde, de rojo, ante una semana decisiva

La Verde, de rojo, ante una semana decisiva

No es común ver a Bolivia jugar de rojo. Si la camiseta verde es históricamente la titular, a la hora de emplear una alterna, lo más frecuente es apelar a una blanca, con más o menos florituras. Por eso me costó, de buenas a primeras, reconocer al equipo dirigido por Farías en el partido amistoso que jugó el viernes en Washington contra El Salvador. Más de una vez me dejé llevar por la idea de que los jugadores salvadoreños, que vistieron de blanco, eran los nuestros. La confusión no fue del todo gratuita. Amén del color atípico del uniforme boliviano, el nivel de juego de ambos seleccionados se me antojó esencialmente parejo. Aunque finalmente lo ganó Bolivia, gracias a un gol de Ramallo, que debe estar viviendo los mejores minutos de su trayectoria con la Selección, el encuentro estaba para cualquiera. No habría sido injusto que lo ganara el país centroamericano, menos aún que acabara empatado.  

Hago este preámbulo porque, a diferencia de algunos periodistas deportivos que escuché minutos después del cotejo, no me pareció que Bolivia haya dejado una muy buena impresión en la capital estadounidense, digo, como para ilusionarnos de cara a la doble fecha de Eliminatoria que nos espera en los siguientes días. Entiendo que aún seguimos bajo efecto de la euforia por los dos partidos seguidos que ganamos en La Paz, pero no deberíamos pecar de ilusos, menos de confiados. Las únicas selecciones sudamericanas en condiciones de jugar con la confianza de su cupo ya asegurado para Catar, son Brasil y Argentina. Las tres que les siguen en la tabla, Ecuador, Colombia y Uruguay, deberían ser los más preocupadas de asegurar su ingreso dentro de la franja de los cuatro directamente clasificados. El resto, acaso con la excepción de Venezuela, tiene chance de pugnar por el quinto puesto para repechaje. Y entre ellos, Bolivia no es el mejor perfilado ni mucho menos. Perú y Chile asoman con mejores posibilidades, sin contar que el quinto lugar habría que pelearlo ante el equipo que no se cuele entre los cuatro primeros.

Me temo que la visita de este jueves 11 a Perú será uno de los partidos más complicados de jugar de los que nos quedan, toda vez que los de Gareca están obligados a ganarnos para seguir en carrera. Probablemente sería más estratégico apuntar a dejarlo todo en el cotejo del martes 16 ante Uruguay, en el Siles, a sabiendas de que los uruguayos suelen ser especialmente aprensivos ante los 3.600 sobre el nivel del mar. Y aun si nos va -más o menos- bien, no debemos perder de vista lo que hagan los otros seleccionados, pues estamos en una situación en la que ya no dependemos de nosotros mismos. Así que, ahora mismo, lo mejor es mantener la cabeza fría.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti