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  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
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Tenemos que hablar de Kevin

Tenemos que hablar de Kevin

Por razones que no vienen al caso, ayer me levanté temprano. Encendí la tele y me topé con el Manchester City cayendo 0-1 ante el Crystal Palace. Con el temor de que los ciudadanos le perdieran el rastro al Arsenal y al Liverpool en la carrera por la cima de la Premier, apagué el televisor, tomé café y salí a la calle a hacer cosas menos importantes que ver fútbol inglés. Unas horas después, al volver a casa, el celular me arrolló con una avalancha de publicaciones que celebraban el partido de Kevin de Bruyne en la remontada 2-4 del City.

Tanto o más importante que la victoria del equipo dirigido por Guardiola, que por unas horas se puso a la cabeza de la liga inglesa, fueron los números alcanzados por el mediocampista belga. Digo números por apelar a la nomenclatura favorita del periodismo deportivo. Kevin estuvo involucrado en tres de los cuatro goles. Anotó el empate 1-1 con un disparo prodigioso de derecha cruzado desde el borde interno del área. Asistió para que Haaland empuje la bola y haga el 1-3. Y volvió a marcar, para el 1-4, esta vez gracias a un remate bajo con su zurda, la “de palo”.

El revuelo mayor en redes se debió a que, con las dos anotaciones, de Bruyne alcanzó los 100 goles vistiendo la camiseta del Manchester City. Se convirtió en el jugador número 18 en la historia del club ciudadano en alcanzar esos tres dígitos. Una lista que, por supuesto, encabeza un tal ‘Kun’ (con 260) y en la que figura también Sterling (con 130). Eso por nombrar a las figuras con las que el pelirrojo compartió vestuario en la aún vigente edad de oro de los citizens.

El récord de goles de Kevin tiene un mérito adicional al de Agüero y Sterling, porque, a diferencia de ellos, no es delantero. Más allá de que los equipos de Pep jugaran por muchos años sin un goleador neto de área, lo cierto es que el argentino y el inglés-jamaiquino sí se movían mucho más adelantados que el belga. De ahí que un número significativo de sus tantos sean de fuera del área, ya sea de pelota parada o en movimiento. Si algo distingue al 17 ciudadano de cara al arco rival es su pegada elegante, potente y quirúrgica de larga distancia. (Fuera de la Premier, los brasileños se deben acordar muy bien del trallazo con el que el colorado puso a Bélgica en semifinales de Rusia 2018.) Un ejercicio mínimo de memoria trae a la cabeza golazos antológicos, eyectados con ambas piernas desde distintos costados del campo, clavados en todos los ángulos existentes del arco, festejados con los índices apuntando hacia los cielos de incontables ciudades.

Hay varios mejores, pero el que me asalta ahora mismo es el que empató 1-1 la ida por semifinales de la Champions ante el Real Madrid, en el Bernabéu, hace ya casi un año. Un misil rasante al palo derecho de su compatriota Courtois que el centrocampista celebró de rodillas y con lágrimas de desahogo. Que su recuerdo sirva de cábala para el primer partido por cuartos que volverá a enfrentar esta semana a celestes y blancos. Que sea el anuncio de los goles con los que Kevin comenzará su segunda centena en el City. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti