Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de junio de 2022
  • Actualizado 12:51

‘Siento vergüenza de ser boliviano’

‘Siento vergüenza de ser boliviano’

El periodismo debe ser uno de los gremios más conservadores de la sociedad actual. Por supuesto, hablo de lo que conozco mejor. Del periodismo boliviano. Del periodismo boliviano de los últimos años. Y por supuesto, hablo haciéndome cargo: con seguridad he sido cómplice, por acción u omisión, del conservadurismo de marras, que es también una expresión de un conservadurismo estructural. Eso sí: cuando hablo de conservadurismo, no me refiero necesariamente a una conducta excluyente de personas o colectividades de derecha, sino a actitudes perfectamente achacables a individuos y organizaciones de izquierda. Hablo de un conservadurismo que es posible rastrear en el racismo, el machismo, la homofobia, el autoritarismo, la xenofobia, el chauvinismo u otras tantas formas de violencia, que, a mi entender, son indicadores inequívocos de conservadurismo.

Toda esta cháchara viene a cuento para hablar de las reacciones que siguieron a las declaraciones de Erwin Sánchez, entrenador de Oriente Petrolero, durante los incidentes posteriores al partido que su equipo perdió por penales en La Paz ante Bolívar. “Siento vergüenza de ser boliviano”, bramó el exjugador, abrumado y molesto por el hostigamiento que sufrieron sus jugadores y equipo técnico. Lo dicho fue suficiente para que el periodismo deportivo, en especial televisivo, cayera en psicosis colectiva y se lanzara a linchar públicamente a ‘Platiní’, arropado por el odio habitualmente exacerbado de las redes sociales.

Si el periodismo es uno de los gremios más conservadores de la sociedad actual, el periodismo deportivo lleva el conservadurismo a extremos disparatados. No miento si digo haber escuchado a más de un periodista deportivo pedir la renuncia de Sánchez o exigirle al presidente de Oriente (Ronald Raldes) que echara al DT a menos que se retractara. “A la patria y a la madre no se las toca”, proclamó en vivo uno de ellos, henchido de la demagogia hedionda de los politiqueros. El conservadurismo del periodismo deportivo deriva de la cualidad de hinchas de los periodistas, quienes cultivan aficiones cual religiones hacia sus equipos, sus ciudades, sus países. El chauvinismo (y sus variaciones, como el nacionalismo o el regionalismo) es una de sus señas de identidad más intransigentes.

El ex 21 de la Verde, el único boliviano que ha marcado un gol en un Mundial, acabó rectificando y aclarando el sentido de una declaración que, estoy casi seguro, más de un boliviano ha sentido, pensado o dicho en voz baja. Yo lo he hecho, lo confieso, por circunstancias que no vienen al caso. Pero, si he de seguir en plan confesional, debo decir que ahora mismo no me siento avergonzado de ser boliviano. De lo que siento vergüenza es de ser periodista: de pertenecer a un gremio que se solaza en su conservadurismo, que se excita linchando impunemente al que piensa o siente diferente, que despliega todo su autoritarismo para combatir el disenso.  

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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