Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 18 de mayo de 2024
  • Actualizado 16:28

Qué difícil es amar a (la Selección de) Bolivia

Qué difícil es amar a (la Selección de) Bolivia

Creo que fue Jaime Paz Zamora quien acuñó la sentencia que da título a esta columna. Si mal no recuerdo, la pronunció durante una de las incontables veces que cruzó charcos de sangre para reclamar su pedazo de poder: al sellar el acuerdo para conformar el gobierno de Goni en 2002. La frase me vino a la cabeza en circunstancias mucho menos infames que la venta de los votos congresales del Gallo al MNR. Hablo, obviamente, de la derrota de la Selección boliviana ante Ecuador, el jueves 12, por la tercera fecha de las Eliminatorias para el Mundial de 2026. La Verde cayó 1–2 en La Paz, sumando su tercera caída al hilo en la campaña y acomodándose plenamente en el fondo de la tabla sudamericana.

Por razones que ya no vienen al caso, no pude ver el partido completo. Y no, no me arrepiento. Vi resúmenes posteriores al encuentro y, por masoquista, también seguí sus últimos minutos por Internet, los minutos que siguieron al empate anotado por Rodrigo Ramallo. Sigo sin entender por qué, pero, por unos instantes, creí que el empate era un resultado más que alentador para el equipo entrenado por Gustavo Costas. No esperaba que nuestros “troncos” hiciesen el gol de la victoria, solo quería constatar que abrocharan la igualdad y sumaran el primer punto en las Eliminatorias. Vaya estulticia la mía.

Cuando ya estaba a punto de ir en busca de algo que comer para contrarrestar la ansiedad futbolera, le escuché al dueño de un carrito de comida vociferar “vocablos irreproducibles” contra los muchachos de la Verde. Se habían hecho meter el gol con el que perdieron en el último minuto de adición. Todo un clásico de la Selección absoluta. Fue en ese momento, con el hambre mutando en bronca, cuando las palabras del expresidente mirista invadieron mi memoria: “Qué difícil es amar a Bolivia”.  

Poco importa que Henry Vaca haya hecho un partidazo, volviendo locos a los ecuatorianos, pese a haber ingresado recién en el segundo tiempo. Poco importa que Ramallo haya marcado un golazo, de otra liga muy superior a la boliviana, ofreciendo una clase magistral de eso que llaman “control orientado” para luego clavar la bola con la izquierda en el palo derecho del meta ecuatoriano. Poco importa que el “Billy” Viscarra haya recurrido a toda clase de “amarres” paranormales para recuperarse y atajar en el Siles. Poco importa que la Verde haya hecho un más que respetable segundo tiempo frente a Ecuador. Poco importa que, como lamentó Marcelo Martins, no merecimos perder.

Lo que importa es que volvimos a caer de locales y a último momento. Lo que importa es que tenemos cero puntos. Lo que importa es que somos los coleros de las Eliminatorias sudamericanas. Lo que importa es que este martes 17 vamos a visitar a Paraguay, otro de los peores de la zona, y que, si volvemos de Asunción con una nueva derrota, deberíamos solicitar oficialmente jugar las eliminatorias de Oceanía. Lo que importa es que, si amamos a Bolivia, deberíamos dejar de seguir a nuestra Selección de fútbol.    

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti