Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 23:23

El perro del hortelano del fútbol boliviano

El perro del hortelano del fútbol boliviano

Hace algún tiempo escribí que el fútbol boliviano había entrado en una nueva fase dirigencial, apenas Fernando Costa tomó las riendas de la FBF. Su llegada al trono del balompié nacional puso fin al vacío de poder que siguió a la muerte de César Salinas. Y huelga decirlo, los resultados de su gestión, que apunta a prolongarse desde enero, son más que apreciables. Le ha dado estabilidad a esa olla de grillos en que se había convertido la máxima entidad del fútbol nuestro. Sin embargo, advertí también que si bien cambiaban los ocupantes en la cúpula de la FBF, otras cosas seguirían iguales, solo que con un nuevo mandamás. El lugar de privilegio que ha alcanzado Always Ready, club del que procede Costa, ha sido bien ganado, sobre todo por sus méritos deportivos. Pero ello no quita que goce de otros privilegios no tan bien ganados o mínimamente observables.

Uno de esos privilegios ha sido la tendencia poco disimulada de llevar a la Selección jugadores del club hoy alteño, pero no por estricto mérito deportivo. Otro de esos privilegios, del que ha hablado mucho la prensa deportiva, es la conducta “favorable” con que algunos árbitros se congracian con Always. Si bien esas conjeturas bajaron en intensidad una vez que Independiente ganó el torneo, lejos están de extinguirse por completo. Muestra de ello son unos memes que circularon en días pasados y que, aprovechando la fiebre de fichajes, bromeaban con la “contratación” para el cuadro albirrojo de varios de los réferis de la primera división.

Bromas aparte, el mercado de fichajes arroja, justamente, uno de esos cuestionables privilegios de los que goza el subcampeón boliviano: el acaparamiento de jugadores de buen pie que, estando a punto de firmar con otros equipos, son tentados a último momento por Costa Jr., el hijo del presidente de la FBF que heredó la presidencia de Always. Se trata de una conducta muy típica de lo que se conoce como “perro del hortelano” (ese que se queda con la comida, pero no come ni deja comer), teniendo en cuenta la sobrepoblación de jugadores para similares puestos que reúne la plantilla “millonaria”. Solo hay que recordar a quiénes y cómo hizo “banquear” en el torneo 2020. Y solo hay que ver la forma en que ahora mismo viene desmembrando al Independiente campeón y privando a otros clubes de armar equipos más competitivos, al arrebatarles de sus manos jugadores a los que, muy probablemente, les guardará un muy buen espacio en la banca de suplentes. Es la ley de la oferta y la demanda, dirán algunos, y con razón; pero la ley de la oferta y la demanda que regula el equipo del clan que gobierna el fútbol boliviano.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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