Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
  • Actualizado 23:44

Patear nieve

De atender a un estricto sentido de oportunidad periodística, esta columna debería estar consagrada a la intempestiva marcha de Messi del Barcelona o, incluso, a los campeones olímpicos de fútbol (Canadá en mujeres y Brasil en varones). Pero, en honor a la verdad, del primer asunto aún no salgo del shock, mientras que del segundo me falta conocimiento de causa. ¿Qué me queda, entonces? La anécdota y el cine, dos vicios impunes.

El último martes, el occidente del país reportó una ola de nieve que, entre otras cosas, alteró el calendario del torneo de nuestro fútbol. Nada grave. En la madrugada, el estadio de Villa Ingenio en El Alto fue objeto de postales más alpinas que andinas: futbolistas con pinta de esquiadores haciendo travesuras sobre un césped níveo, sin asomos de su verde original. Menos inofensivo fue el tiempo en la noche, durante el partido que jugaban Nacional Potosí y Real Santa Cruz, suspendido antes de los 80 minutos. Todo, pasto, jugadores, árbitros, graderías, camarógrafos, pelota, se había convertido en nieve, por lo que el deporte devino no solo impracticable, sino despojado de sentido -si alguno aún le quedaba. No tuve la suerte de ver en vivo el juego, pero sí vi varios de los videos compartidos en redes, en los que el espectáculo deportivo se iba transformando de a poco en una adaptación televisiva, andina y futbolera, de “La tempestad”. Fue como si el juego entre los dos rivales, de por sí glacial y ríspido, comenzara a envejecer en pocos minutos hasta paralizarse por completo, pasando de una puesta en escena en movimiento a una imagen fija, de una vida accidentada a una muerte esplendorosa.

Los minutos que se disputaron con el campo nevado y los jugadores como dálmatas, con las cabelleras encanecidas o casposas, trajeron a mi memoria el documental rumano “El segundo juego” (2014), del fabuloso cineasta Corneliu Porumboiu. En el filme, lo único que vemos es lo mismo que el cineasta y su padre: la grabación en video de un partido jugado en 1988 entre el Steaua y el Dínamo, ambos de Bucarest. ¿Qué tuvo de especial ese encuentro? Que fue jugado en medio de una brutal tormenta de nieve, bajo el arbitraje del padre del cineasta y solo un año antes de que cayera el régimen de Ceausescu. (Un detalle no menor para futboleros: entre las estrellas del fútbol rumano que jugaron ese día estaba un tal Gheorghe Hagi.) El visionado del video se completa con los diálogos secos entre el cineasta y su papá, que evocan cuestiones futbolísticas y extrafutbolísticas hasta conferirle a la película estatus de documento de época: los minutos de adición del Estado socialista rumano, del bloque soviético, del mundo bipolar, de la Guerra Fría.

No creo que el partido nevado entre Nacional Potosí y Real Santa Cruz guarde un sentido histórico similar, pero quién sabe. Habrá que esperar a que el tiempo y algún avispado cineasta nos lo descubran.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti

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