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  • Diario Digital | miércoles, 18 de mayo de 2022
  • Actualizado 22:03

París será una fiesta… ¿inglesa o española?

París será una fiesta… ¿inglesa o española?

Escribo esta columna unos minutos después de la final de la FA Cup, el torneo más antiguo del mundo, que acaba de ganar el Liverpool, tras más de 120 minutos de juego. Los de Klopp se llevaron la victoria en la tanda de penales a costa del Chelsea. Como la Copa de la Liga Inglesa, que se definió desde los doce pasos, la de ayer acabó sin goles, con una ligera superioridad del Liverpool, que tuvo más opciones de gol. No obstante, el juego estaba para cualquiera y, en el balance general, dio cuenta de la extrema competitividad que impera en el fútbol de Inglaterra.

Más allá de comentar el triunfo de los rojos, del partido jugado este sábado me interesa extraer algunas anotaciones de carga especulativa de cara al partido definitivo de la Champions League, programado para el 28 de este mes, en París. En esa final, el Liverpool se medirá ante el Real Madrid, a la sazón, el equipo que despachó de la Liga de Campeones a su vigente campeón, el Chelsea, y a su subcampeón, el Manchester City.

A lo que voy es que al Liverpool le espera el verdugo de los dos mejores clubes de la temporada pasada, en Europa y -por qué no- el resto del mundo. Un verdugo que, por cierto, también fue suyo, en la final de la Champions de 2018. Y lo curioso es que este verdugo blanco, que no por nada es el máximo ganador de ligas de campeones de la historia, ha llegado a esta nueva final con un plantel, en los papeles, mucho más débil que el ganador de hace cuatro años. Sin ir más lejos, en este Madrid ya no juegan Cristiano Ronaldo ni Sergio Ramos, dos de sus figuras, mientras que otras aún presentes, como Marcelo, Isco o Bale, con suerte pisan el césped o la banca.

El Real Madrid de esta temporada no solo es una versión remendada de aquella de 2018; es también un equipo procedente de una liga que, de un tiempo a esta parte, ha dejado de ser la más competitiva de Europa, como lo fue durante gran parte de este siglo. O eso es, al menos, lo que nos decimos una y otra vez, al comprobar la distancia que el cuadro dirigido por Ancelotti le saca a sus rivales en la liga española, en la que campeonó hace ya varias semanas.

Distinto es el panorama en Inglaterra, donde la exigente competencia en más de un torneo acaba cobrando factura a sus mejores representativos, esos que disputan campeonatos europeos. A título conjetural, podría pensarse que el equipo madrileño llega con cierta ventaja a la final de París, por la facilidad con que ha ganado su torneo local y por la inyección de épica que le ha significado deshacerse del PSG, el Chelsea y el City en series aparentemente desfavorables. No se pinta nada fácil lo que le espera en París al Liverpool, que, por cierto, aún lucha por arrebatarle la Premier al equipo de Pep. Mientras, en España, Benzema y compañía hace tiempo están de fiesta.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA

Periodista

@EspinozaSanti

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