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  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
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‘No fue penal…’

‘No fue penal…’

Hace unos días fui a jugar fútbol con unos amigos del colegio. No fue el auspicioso retorno al “verde césped” (artificial) que me esperaba. El equipo en el que estaba perdió todos los juegos, al parecer hice un autogol y me temo que el único tanto que anoté para mi bando no entró reglamentariamente al arco rival (aunque lo hice valer a fuerza de reclamos). En fin, nada nuevo a estas alturas de mi gris carrera futbolística. Lo mejor de la pichangueada vino al final, al abandonar la cancha. Uno de mis compañeros nos regaló, a mí y a otro con el que compartimos curso, fotocopias a colores de una caricatura de la Selección boliviana de 1993-94 que había dibujado durante esos años en que la pelota era el centro de gravedad de nuestra infancia. No era una ilustración más de las muchas buenas que dibujó entonces, sino una que hizo autografiar con la mayor parte de los representados: Azkargorta, Etcheverry, Trucco, Ramallo, Sandy, Rimba, Borja…

Traigo a colación esta anécdota por algo más que un ombliguismo mal disimulado. En ella he encontrado el cierre personal perfecto para la lectura de “No fue penal. Una jugada en dos tiempos”, una novela breve del maestro Juan Villoro (a uno de cuyos textos/libros le debe su nombre esta columna). Publicado a finales del año pasado por la editorial Almadía, el libro es la enésima confirmación de la incondicional devoción que el escritor y periodista mexicano le profesa al fútbol.

A diferencia del grueso de sus escritos futboleros más célebres, “No fue penal” no se inscribe en la crónica, el ensayo o el artículo periodístico, sino que es ficción. Imagina la vida de dos futbolistas retirados, el ‘Tanque’ López Martínez y Valeriano Fuentes, alguna vez mejores amigos y compañeros de equipo, quienes se reencuentran en un partido (que ya no juegan) y en la memoria compartida que este evoca. El subtítulo del relato alude a su estructura: la primera parte cuenta “La versión del Tanque” y la segunda, “La versión de Valeriano”. Aunque sin una carga reflexiva tan explícita como en sus textos de no ficción, el autor mexicano no se cohíbe de pensar al fútbol desde algunas de sus manifestaciones más problemáticas: el divismo de los jugadores actuales, la pulsión criminal de las barras, las servidumbres ideológicas asociadas al uso de la tecnología (en especial, el VAR), etc.  

Sin embargo, “No fue penal” está lejos de ser un testimonio de las miserias del fútbol. Si las denuncia, es porque la honestidad del autor no le permitiría romantizar un deporte que está corrompido por todas partes. Asumida la fetidez del balompié profesional, Villoro toma una posición y emplaza su trinchera en los fundamentos del juego en equipo: el vínculo que nos lleva a adorar, odiar y necesitar al otro en partes no siempre iguales. Como la amistad, dice el autor, el fútbol es una experiencia con altibajos, unas veces feliz, otras tantas desgraciada, pero sin la cual seríamos aún más infelices. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti