Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 19 de junio de 2024
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Matagigantes

Matagigantes

Mentiría si dijera que sigo la Copa Sudamericana. No la sigo más que para lo mínimo necesario, cuando aún la juega mi equipo o algún otro club boliviano, y cuando llega la final. Este año la vi para sufrir la penosa campaña en fase de grupos del Wilster. Tras su desclasificación, de lo poco que me enteré fue que el São Paulo dirigido por Rogério Ceni (ese arquerazo que hacía más goles de los que atajaba), azote del Rojo en la etapa grupal, avanzaba a paso firme. No sin una dosis razonable de sufrimiento, los paulistas se metieron en la final que se jugó ayer en el estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba (Argentina). Se enfrentaron a un cuadro que, a ojos de un despistado, podría pasar como un novato en estas lides: el Independiente del Valle de Ecuador. Nada más equivocado.

Aunque sin la historia ni el palmarés de su rival, el plantel de la ciudad de Sangolquí llegó al último partido con un mote bien ganado: Matagigantes. Así se hizo llamar en 2016, mientras dejaba en el camino a River Plate, los Pumas de la UNAM y Boca Juniors, antes de alojarse en la final de la Copa Libertadores que perdería ante Atlético Nacional de Medellín. Así le volvieron a decir en 2019, al despachar a Independiente y al Corinthians de la Copa Sudamericana que finalmente ganó tras imponerse a Colón de Santa Fe. Y así le han vuelto a reconocer en este 2022 en que se ha sacado de encima a Lanús y a São Paulo, al que le ganó este sábado por un cómodo 2-0.

Con el título conseguido en Córdoba, Independiente del Valle se ha convertido en uno de los cuatro equipos que ha ganado la Sudamericana en dos ocasiones. Los otros tres son nada menos que Boca, Independiente de Avellaneda y Athlético Paranaense. Nada mal para un representativo de Ecuador, un país sin la tradición copera que ostentan en la región Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia o Chile. Su palmarés está a poco de igualar al del combinado ecuatoriano más laureado de la historia, Liga de Quito (con una Libertadores, una Sudamericana, dos Recopas Sudamericanas, un subcampeonato de Sudamericana y un subcampeonato del Mundial de Clubes).

La gesta de este Independiente del Valle se agranda aún más al pasar revista a su plantilla. Dirigido por el (casi) debutante argentino Martín Anselmi, de apenas 37 años, el equipo está mayoritariamente integrado por futbolistas ecuatorianos de gran valía (a muchos de los cuales veremos en Catar, de seguro) y reforzado por unos pocos pero determinantes extranjeros, como su capitán Pellerano, Faravelli, Fernández y Díaz (un goleador argentino llegado de la tercera división de su país).

Visto así, uno podría especular que no es mucho lo que le separa de los equipos bolivianos más grandes. Es más, podría sospecharse que en el país hay plantillas más caras que la de Independiente del Valle. Pero, ya ven, en Bolivia no hay Matagigantes. A lo sumo, tenemos Matapasiones. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti