Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 17 de junio de 2024
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Una más (sobre la Verde) y no…

Una más (sobre la Verde) y no…

Es raro esto de escribir tantas semanas consecutivas sobre la Selección boliviana, como si el mundo del fútbol se redujese a la suerte del combinado nacional. La insistencia obedece, cómo no, al vértigo de las Eliminatorias para el Mundial de Catar 2022, que más de una vez se antojan interminables. El desfase en las fechas FIFA, obligado por efecto de la pandemia, ha alterado drásticamente el calendario original de esta etapa clasificatoria y ha dado lugar a fechas dobles y hasta triples muy pegadas entre sí, volviendo más intensas las jornadas de los partidos. A ratos se siente algo parecido a lo que sentimos durante las históricas Eliminatorias de 1993, en las que se jugaba cada semana, casi a la manera de un mundial.

A esa euforia cabe también atribuir la nostalgia que ha estallado tras las últimas cuatro fechas de las Eliminatorias. Ver a la Verde ganar más de un partido seguido es algo que no experimentábamos desde la Copa América de 1997 y, si nos remitimos a fases premundialistas, a la tan mentada campaña que nos llevó al Mundial de 1994. Pese a que estamos en el octavo lugar de la tabla, la distancia que nos separa del cuarto y quinto (Colombia y Perú), de apenas dos puntos, viene prolongando más de lo acostumbrado la ilusión por volver a una cita mundialista.

Ya se ha dicho hasta la saciedad: las posibilidades de clasificar son remotas, toda vez que Bolivia depende de cómo les vaya a los equipos que están por encima y aspiran a ganarse los dos cupos (uno directo y otro para repechaje) que aún se muestran disputables. Digo dos cupos porque Brasil y Argentina ya están matemáticamente clasificados, mientras que Ecuador parece encaminado a quedarse con una tercera plaza, dada la diferencia que ha sacado sobre sus inmediatos seguidores. Colombia, Perú, Chile y Uruguay son los seleccionados con los que Bolivia estaría peleando esos lugares. Todos están arriba en la tabla y contra dos de ellos tiene aún pendientes partidos en las restantes fechas. Con Chile le espera un partido de local, mientras que con Colombia será de visita. Ninguno se perfila especialmente accesible, más allá de la aparente ventaja que ofrece la localía ante los chilenos.

Antes de recibir a Chile en el Siles, Bolivia deberá visitar al seleccionado de origen de su entrenador, Venezuela. Y si aún quiere prolongar la ilusión un poco más, debería traerse de allá una victoria, amén de esperar que a sus competidores les vaya mal en sus respectivos partidos. Hasta entonces restan más de dos meses. Dos meses en los que no sería mala idea olvidarse de la Selección nacional.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti