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  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
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La mala hora del Barça

La mala hora del Barça

Como otros tantos millones de futboleros, me confieso un hincha advenedizo del Barcelona. Comencé a seguir al equipo catalán en la segunda mitad de la primera década del nuevo siglo. En plena explosión de las redes sociales me puse al día de las maravillas que hacía en las canchas un tal Lionel Messi, apapachado por un equipazo con muchos españoles y pocos extranjeros. Para más excitación, el club lo dirigía un técnico joven, un hombre de la casa, otrora volante culé y, cosa rara por esos días, con un perfil de intelectual de la pelota, Pep Guardiola.

El nombre de Guardiola sirvió para viajar a la primera época en que, aun muy chapuceramente, había mostrado simpatía por el Barça: mediados de los 90. Él fue una de las figuras españolas de ese equipo que, conducido por Cruyff, marcó época en el fútbol europeo, con nombres que a mí se me hicieron entonces tan familiares y admirados: Romario, Stoichkov, Laudrup, Bakero, Zubizarreta y, cómo no, Koeman, el defensa -entonces holandés, hoy neerlandés- que le dio la primera Champions al cuadro blaugrana. No es casual que le siguiera el rastro a esos y otros jugadores del Barcelona de Cruyff, pues varios de ellos habían brillado en el Mundial de EEUU 94: el Mundial que jugó Bolivia, el Mundial en el que Romario campeonó con Brasil, el Mundial en el que Stoichkov fue el mejor (junto con Hagi), el Mundial en el que Guardiola le metió un penal a Trucco, el Mundial en el que Platiní Sánchez hizo el único gol boliviano en una cita mundialista a expensas de Zubizarreta…

La memoria sentimental de esa generación me animó a ver con buenos ojos la designación de Koeman como técnico del Barcelona en 2020, tras el terremoto que provocó la eliminación por goleada (por 8-2) a manos del Bayern Munich, en la Champions de 2020. Sin embargo, las cosas no funcionaron nunca, a más de algunos chispazos. Algunas decisiones que le achacan al neerlandés, como el destierro de Suárez, no ayudaron a granjearle la simpatía de la hinchada catalana. Por si fuera poco, antes de arrancar la temporada 2021 debió hacerse cargo del primer Barcelona sin Messi en más de 15 años. No obstante, el problema mayor siempre fue otro: las finanzas de la institución, dejada por los suelos por Bartomeu y reasumida de emergencia por Laporta.

Así las cosas, el fin de Koeman en la banca culé se veía venir desde hace casi medio año. Su despido, oficializado en días recientes tras la caída ante el modesto Rayo Vallecano, ha debido ser un alivio para todos, incluyendo el propio adiestrador. Poco bueno se puede esperar de este Barcelona 2021, que ya no está a la altura de jugar una Champions, menos de ganarla. No pocos de los que sobreviven en el club deben antojarse un destino similar a la del extécnico: ser echados con una millonaria indemnización.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti