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  • Diario Digital | jueves, 23 de mayo de 2024
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Lawrence de Arabia juega fútbol

Lawrence de Arabia juega fútbol

Bono, Neymar, Kessié, Mané, Fabinho, Mahrez, Henderson, Malcolm, Alex Telles, Firmino, Brozovic, Éduard Mendy, Milinkovic-Savic, Koulibaly, Rubén Neves, Kanté, Benzema, Cristiano Ronaldo… No son las alineaciones de la última final de la Europa League, tampoco los oncenos de los finalistas de la Champions. Ni siquiera son jugadores de los equipos más caros de la Premier inglesa, LaLiga española o la Serie A italiana. O, al menos, ya no. Ahora mismo corresponden a los fichajes más sonados del fútbol saudí.

No faltan balones ni guantes de Oro, tampoco campeones mundiales, menos aún habituales besadores de la Orejona. La liga de Arabia Saudita quiere ser la nueva capital internacional del fútbol de élite. Plata no le falta y, a estas alturas, ni siquiera estrellas. Si a finales de 2022 la llegada de CR7 al Al Nassr podía pasar por la excentricidad de un “fracasado” de Catar, hoy su presencia en el fútbol de Oriente Medio resulta poco menos que noticia vieja.

Lo de Cristiano puede interpretarse como el coletazo desesperado de una estrella en franca extinción, pero no así lo de Benzema, su exsocio en el Real Madrid, que desembarcó en el Al Ittihad a principios de junio. El francés emigró a Arabia también con la mancha de un frustrado Mundial, que, a la larga, ni siquiera jugó; pero solo unos meses después de haber recibido el Balón de Oro por su extraordinaria campaña con el Madrid que lo ganó todo en 2022.

Y para que no se crea que los petrodólares saudíes solo deslumbran a los europeos, ahí está Neymar, el ídolo brasileño que se ha marchado del PSG tras seis temporadas en las que prometió mucho más de lo que llegó a mostrar. Poco duraron sus coqueteos para volver al Barcelona en el que fue feliz y campeón; más pudo la billetera del Al-Hilal, el club al que se va por unos 90 millones de euros más bonos.

Hablando de bonos, Ney no llega solo al Al-Hilal: le dará alcance Yassine Bono, el marroquí que fue uno de los mejores arqueros de Catar 2022 y alzó la última Europa League con el Sevilla. La decisión del norafricano obedece, en sus palabras, a la voluntad de comprobar el “gran talento” futbolístico que habita en los países árabes. No es el único de los comprados por Arabia Saudí que pregona ese discurso: lo dicen otros como Benzema, Mahrez o Mané que, aun representando a distintos países, comparten el culto musulmán y un sentido de pertenencia al mundo árabe. Lo que no dicen ellos, ni otros tantos epígonos peloteros de T. E. Lawrence (de Arabia), es que el dinero es un factor determinante, acaso el que más, a la hora de decidirse a llevar su talento a territorio árabe.

La apuesta de poblar sus canchas con estrellas mundiales, que abandera el propio Estado saudí a través de su Fondo de Inversión Pública, está lejos de ser un dato contingente. Bien puede leerse como el peldaño natural por el que escala el fútbol árabe tras la ostentosa organización del Mundial en Catar y el histórico cuarto lugar alcanzado por Marruecos.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti