Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 30 de marzo de 2020
  • Actualizado 18:38

Las pelotas de Evo

No pocas cosas importantes dijo el presidente Evo Morales en la conferencia de prensa que brindó el jueves para hablar de la crisis postelectoral. No poca expectativa había en torno a su aparición pública y abierta (condiciones que, me temo, no cumplen las transmisiones de sus actos por  BoliviaTv), tras la muerte de dos hombres en Montero un día antes. Y no poca decepción dejaron sus palabras entre los detractores de su Gobierno. Era previsible. Menos previsible fue que el mandatario aprovechara la conferencia para lamentar que el país esté “dos semanas sin fútbol” liguero, debido a las protestas opositoras que han paralizado casi por completo las capitales del país. Algo más previsible fue la reacción en las redes de los contrarios a Morales, a quien le reprocharon por su “indolencia” al momento de hablar de las muertes en Santa Cruz y por su “desubicación” al manifestar su pena por la ausencia de fútbol profesional en Bolivia. 

Eso que llaman “indolencia” es un rasgo para nada nuevo en Evo, un mandatario dicharachero más dado al chiste campechano que a la lágrima fácil. 

Su “desubicación” futbolera se presta, también, a algunos matices. Poco después del mensaje televisado de Evo, en Facebook se hizo viral un post (no sé si califica para meme) que, palabras (y comas) más o menos, decía: “Señor Presidente, yo también soy fanático del fútbol, pero en estos momentos las únicas pelotas que quiero patear son las suyas”. Amén de su potencial sentido del humor, ese “deseo” se sostiene en una lectura extremadamente coyuntural de las cosas. Y es comprensible, teniendo en cuenta la brutalidad con que la coyuntura nos viene golpeando desde el 20/O. En un análisis más amplio, la pena balompédica del Presidente podría leerse como un indicador de lo preocupado que está por la crisis en el país. Basta con recordar que su carrera sindical se forjó en una cartera deportiva del Trópico o que las “pichanguedas” entre su equipo y los de los pueblos que visita son una prioridad en su agenda o que entre sus ídolos mayores, y no solo deportivos, figuran Maradona, Messi y Totti para confirmar la centralidad que las pelotas ocupan en la vida pública del Jefe de Estado. Más allá de lo anecdótico de su alusión al parón en la Liga boliviana, su lamento revela que el fútbol, más que un simple deporte o pasatiempo, constituye una determinante unidad de medida de las cosas que Evo, el presidente futbolero, considera importantes y prioritarias en este mundo. Puede gustarle o no a muchos, pero es así. Resumiendo: Bolivia está bloqueada, ergo no hay fútbol; Bolivia no tiene fútbol, ergo esta crisis es grave.