Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 13:55

Lampe y el ch’aki futbolero

Lampe y el ch’aki futbolero

El síndrome de abstinencia futbolera es una de las experiencias más horrorosas para el sujeto posmoderno. Una vez que campeonatos nacionales e internacionales, de clubes y de selecciones, concluyen o se suspenden, el vacío de fútbol suele causar estragos en el estado emocional de los devotos de la pelota. Bienaventurados aquellos que están liberados de esta penuria. A los demás nos toca lidiar con un malestar insufrible y buscar placebos en los chismes sobre fichajes, los ajustes reglamentarios, los repasos de los mejores-jugadores-goles-arqueros-debuts-, los torneos poco atractivos, los viajes melancólicos por la memoria o, dios nos libre, los otros deportes (¿ya vieron cómo Stephen Curry se hizo leyenda en la NBA con los Golden State Warriors?).

La última semana se acabó el torneo Apertura, Perú se quedó a un penal de su segundo mundial consecutivo, Costa Rica se ganó su sitio en Catar y la Liga de Naciones de Europa se suspendió hasta septiembre con Francia e Inglaterra, dos de los favoritos para el Mundial de fin de año, por los suelos. Ese fue el cóctel que provocó la primera gran crisis de abstinencia. De poco sirvió renegar por las ideas desubicadas de McClaure para “traer” el fair play financiero a Bolivia. Tampoco ayudó en gran medida verlo al Pipo Giménez, todo abatido y derrotado, pidiendo perdón a los Gurkas. Ya ni siquiera los memes sobre el enésimo subcampeonato del Tigre hicieron gracia.

Al menos a mí, solo una noticia fue capaz de sacarme del sopor post-futbolero: la inesperada resurrección de Carlos Lampe. Tras pasársela el último tiempo ‘banqueando’ (y a veces ni eso) en Vélez Sarsfield, el arquero de la Verde fue traspasado a Atlético Tucumán y, solo un par de días después, debutó como titular ante River Plate, en el Monumental. Y su debut no pudo ser mejor: mantuvo su arco en cero y fue elegido figura del partido por la prensa deportiva del país vecino. ¿Cuándo habrá sido la última vez que un jugador boliviano fue tan destacado en el fútbol argentino como le ocurrió al portero cruceño hace una semana tras taparles todo a Julián Álvarez y compañía?

La buena racha de Carlitos (como le dicen los gauchos) se extendió al siguiente encuentro, en el que, si bien encajó su primer gol, su equipo se alzó con una victoria sobre Lanús. Los cuatro puntos sumados en las dos últimas fechas son fundamentales para que Atlético Tucumán se aleje de la zona de descenso de la primera división del fútbol argentino. Al menos ya tenemos una buena razón para seguir ese torneo y combatir el ch’aki futbolero que nos tiene a maltraer. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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