Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 18:52

Jorge Wilstermann

Jorge Wilstermann

Por un gesto ceremonial que no acabo de entender, los “periodistas” argentinos que relatan y comentan los partidos de la Libertadores le llaman al Wilster por su nombre completo: Jorge Wilstermann. Ellos, que son tan duchos para acuñar y popularizar sobrenombres y apócopes, cuando hablan del equipo cochabambino lo hacen como si de un caballero de fina estampa se tratase. Un caballero con nombre (Jorge) y apellido (Wilstermann). Nada de invocar solo su apellido. Tampoco de apelar al apócope Wilster. Ni hablar de sus apelativos alternativos: Rojo, Aviador, Hércules, Imperio Escarlata... Para los parlanchines argentos, que antes eran de Fox Sports y hoy conviven todos bajo el techo de ESPN, el club boliviano que sorprendió en la etapa de grupos de la Libertadores y finalizó como cabeza de la serie C solo puede llamarse de una manera: Jorge Wilstermann.

A la luz de su más reciente hazaña, haberle ganado de visita a Colo Colo para clasificar como primero de su grupo a octavos de final, puede que llamarle por su nombre completo no resulte exagerado. Después de todo, no es algo que ocurra con frecuencia. Al menos, en el fútbol boliviano. Wilstermannismo aparte, no miento al afirmar que el equipo aviador ha sido protagonista de algunos de los hitos más recientes del balompié nacional. Y con esto me refiero al pase a cuartos de final de la Libertadores en 2017, que si bien acabó con la deshonrosa goleada en el Monumental, tuvo momentos de gloria: todas las victorias en condición de local, la desclasificación de Atlético Mineiro y, cómo no, el 3-0 en la ida ante River, en el Capriles. Si me apuran, solo recuerdo una campaña digna de mención de otro cuadro boliviano en los últimos años: la Copa Sudamericana que hizo en 2019 el Royal Pari conducido por Roberto Mosquera (el mismo DT que llevó a Wilster a cuartos de la Libertadores). De la Selección mejor ni comentar.

Parece una pequeñez, y puede que lo sea, pero para el nivel tan bajo de nuestro fútbol, haberse metido entre los ocho mejores clubes de Sudamérica no es poca cosa. Tampoco lo es que en un grupo compartido con tres campeones de Libertadores y/o Sudamericana (Peñarol, Colo Colo y Atlético Paranaense), el equipo dirigido por Cristián Díaz acabara no último ni desclasificado, sino primero. Primero, por si fuera poco, tras ganar de visita su último partido de la fecha, rompiendo una mala racha de 34 años en el principal campeonato de fútbol del continente. Podría explayarme sin fin en otras razones que justifiquen que al club rojo se le llame, como bien hacen los locuaces gauchitos de la tele, de su nombre completo: Jorge Wilstermann. Aunque, los que le queremos y aguantamos tanto, y lo seguiremos haciendo, le vamos a seguir diciendo, con cariño y gratitud, Wilster.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti