Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 17 de mayo de 2022
  • Actualizado 07:31

‘Inde’: la jefa, el loco y los viejos

‘Inde’: la jefa, el loco y los viejos

Si algo mejor que los memes anti-atigrados dejó el desenlace del torneo profesional boliviano, fue el combo de lecciones que nos legó el campeón del fútbol boliviano en 2021, Independiente Petrolero, de Sucre. No digo nada nuevo si entiendo el hito del título de ‘Inde’ como una suma de factores cada vez más infrecuentes en el balompié nacional. Factores como la estabilidad institucional de un club presidido por una mujer, Jenny Montaño, una joven química, política y deportista chuquisaqueña que se hizo respetar en un mundillo tan machista y sucio como es la dirigencia futbolística. Se ha insistido en el estatus histórico de que por primera vez un club con una mujer como presidenta se hiciera del máximo trofeo del deporte boliviano. Y no es para menos, sobre todo si recordamos que la dirigente se enfrentó públicamente a los jugadores hoy campeones, reclamándoles por protestas que pudieron pasar por conspiraciones en su contra. Lo más rescatable de esas crisis fue que no llevaron a la presidenta a tirar la toalla, como sí hicieron, por ejemplo, Inés Quispe en The Strongest o Patricia Flores en San José. La persistencia intransigente de la mujer fue fundamental para conducir a un equipo recién ascendido a su primer título en primera.

Mérito, también, de la jefa fue mantener en el puesto a Marcelo Robledo, un entrenador con mística y casi primerizo, al que otros dirigentes “más experimentados” habrían reemplazado al primer “mal resultado”. Junto con Erwin Sánchez en Oriente Petrolero, el Loco fue el único DT que permaneció en el banquillo de un equipo boliviano durante todo 2021. Los resultarodos lo acompañaron y le dieron la razón. Todo lo contrario de lo que ocurrió con el hormonal Costa en Always y el adormecido Crespo en el Tigre, que cambiaron técnicos como celulares y acabaron por debajo del equipo sucrense, pese a tener presupuestos por mucho más holgados.

Por último, pero no menos importante, hay que resaltar a los jugadores del campeón, que integraron una de las plantillas más baratas del torneo, pero también una de las de mayor promedio de edad. Mucho solemos desgañitarnos por el bajo nivel de los jugadores del fútbol boliviano, cosa que atribuimos, entre otras cosas, a su (avanzada) edad y su deficiente estado físico. Pues bien, he aquí un plantel que, con jugadores ya mayorcitos descartados por clubes más “fuertes”, nos ha tapado la boca derrochando calidad individual y espíritu colectivo. Jugadores como Cristaldo, Prost, Díaz, Alaca, Bejarano o Avilés, que ya quisieran tener en sus filas los grandes hoy merecidamente empequeñecidos del fútbol boliviano. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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