Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 26 de enero de 2022
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Griezmann Mbappé Chambi Pacaje

Griezmann Mbappé Chambi Pacaje

Esto ya lo dije en un post de Facebook publicado poco después de que se conociera del nacimiento de un niño hijo de migrantes bolivianos en Chile, que fue bautizado por sus futboleros padres como Griezmann Mbappé: no veo motivo de sorna en la elección de unos nombres que, a mi entender, son tan ‘extraños’ como Evo, Jeanine o Manfred. Lo dije porque la sorpresa ante la ocurrencia de Héctor Chambi y Teodora Pacaje, los papás del neonato, pronto dio paso al racismo poco o nada disimulado que en Bolivia se ha vuelto moneda común para ventilar nuestros más oscuros complejos, miedos y odios.

Griezmann Mbappé Chambi Pacaje es el nombre completo del bebé, que primero llamó la atención de medios internacionales y que después se convirtió en comidilla de los nacionales. Si la ‘noticia’ se extendió por más que los previsibles 15 minutos de fama, se debió a que la identidad del niño resultó tan excéntrica para los extraños como natural para los más cercanos. Una vez les dieron chance de hablar, los padres contaron que el hermano mayor de Griezmann Mbappé se llama James Modric. Y que los primos de los dos chicos Chambi Pacaje llevan nombres como los siguientes: Andrés Iniesta, Neymar Ronaldo, Lionel Messi.

Al enterarme de esa nómina, me ratifiqué en algo que también ya había dicho: que si algo lamentaba de todo el asunto, no era el gusto de los padres por bautizar a sus hijos con nombres y apellidos de futbolistas muy populares, sino la ausencia de nombres y de apellidos de jugadores bolivianos en alguno de sus descendientes. No hay uno solo que se llame Martins Lampe o Chumacero Vaca. Menos aún alguno que, evocando a nuestra más gloriosa generación de futbolistas, haya sido bautizado como Etcheverry Baldivieso o Cristaldo Melgar. Fue la enésima constatación de la intrascendencia del fútbol boliviano.

Amén de ese arrebato de nacionalismo futbolero, si algo me conmovió de esta historia fue la convicción del papá de Griezmann Mbappé para pedir públicamente, en cada entrevista que le hicieron, una cancha profesional de fútbol para su pueblo natal, en Oruro. Puede que a sus hijos los bautice con apellidos de futbolistas franceses y croatas, pero Teodoro no se olvida de su origen, del pueblo en que nació, de quién es, del Chambi. Y qué mejor manera de reconocer su pertenencia a ese olvidado pedazo de Bolivia, que ayudar a que tenga una mejor cancha deportiva, una en la que juegue a gusto cuando vuelva –de visita o para siempre– de Chile, un lugar en el que pueda sentirse en casa junto a Teodora, Griezmann Mbappé y James Modric: los Chambi Pacaje.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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