Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
  • Actualizado 21:23

Fútbol con chicote

Fútbol con chicote

Claro que yo también quisiera chicotear a más de un futbolista, al igual que hace unos días lo hicieron algunos “hinchas” de Blooming con uno o más de sus jugadores, dizque, movidos por la indignación frente a la mala campaña del equipo celeste en el torneo Clausura. Lo chicotearía, para empezar, a Willie Barbosa, por haber fallado el penal que pudo haberle dado a Wilster una victoria balsámica ante Always Ready, en El Alto. Una victoria que habría permitido al Rojo respirar algo más tranquilo y alejarse de los dos equipos universitarios, que le pisan los talones en la carrera por zafar del descenso indirecto. Podría incluso buscar cómplices con tantas o más ganas de aleccionar al jugador brasileño, por tirar la pelota tan arriba del arco; pero, no…

Tal vez sería mejor chicotearlo al Pipo Giménez por haberle regalado el triunfo a los dirigidos por Baldivieso, en el último minuto de adición del partido jugado el jueves en Villa Ingenio. Dos ‘cinturonazos’ serían lo justo. El primero por haber despejado tan mal la pelota y, en vez de embolsillarla en sus brazos o echarla siquiera fuera del campo, cederla a Cabrera en un movimiento que, acaso por un cruce de cables, lo volvió en voleibolista antes que en arquero. El segundo lo pagaría por no haberse estirado lo suficiente para al menos desviar el sombrerito que le hizo el defensa paraguayo. Me cuesta entender cómo un tipo de casi dos metros no logró llegar a esa bola. Dos ‘cinturonazos’ bien puestos podrían aliviar en algo la bronca; pero, no…

Para qué gastar rabia en nuestros jugadores cuando podría volcarla hacia el árbitro José Jordán. Claro, a él lo chicotearía, sin culpa ni contención alguna. Le propinaría unos cinco azotes. Uno por convalidar el gol del empate de Always. Otro por expulsar a Adriel Fernández a pedido de Tigo Sports. Un tercero por intentar congraciarse con Fernando Costa, que estaba en la tribuna. El cuarto por adicionar 15 minutos a un partido que pudo acabar empatado. Y un quinto, qué sé yo, por si acaso, para que no vuelva a arbitrar contra el Aviador. Pero, un rato, parece que estoy desvariando, no puedo acreditar que esas acusaciones contra el referí sean ciertas. Podría chicotearlo; pero, no…

Por más que lo deseara, no chicotearía ni a Barbosa ni al Pipo ni a Jordán. Y no solo porque cualquiera de ellos me ahuyentaría con un simple grito, sin necesidad de recurrir a la fuerza física, sino porque no debiera haber cólera alguna, aun “justificada” por deportistas flojos o malos resultados, que merezca resolverse a golpes. Para eso –el desahogo ante las frustraciones– están los memes. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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