Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 29 de marzo de 2020
  • Actualizado 16:27

Fútbol bolita o el “arte” de perderlo todo

Fútbol bolita o el “arte” de perderlo todo

A la misma hora en que las comadres arrasaban con las reservas de alcohol para el resto del Carnaval y el TSE le arrancaba a la democracia boliviana su más longeva garrapata, Bolivia se despedía de la Copa Sudamericana. Blooming perdía 0-2 ante Emelec el partido de vuelta en Ecuador, tras caer también de local. Always Ready ganaba 1-0 a Millonarios en La Paz, pero no le alcanzaba porque en la ida, en Colombia, había perdido 0-2. Era apenas el patético epílogo de una campaña boliviana proverbialmente desastrosa en el segundo torneo continental más importante. 

Tampoco es que la desclasificación en patota no se veía venir, pero es que el desempeño en este 2020 fue incluso más lamentable que el de 2019. El año pasado, al menos estuvo Royal Pari para salvar el honor del fútbol nacional en su primera incursión internacional. Con el pelado Mosquera de DT, los cruceños atravesaron con éxito más de una fase. Pero, este año ni eso hubo.

Además de Always y Blooming, la semana pasada se despidieron de la Sudamericana Oriente Petrolero (echado por Vasco da Gama) y Nacional Potosí (desclasificado por Melgar). El del equipo potosino fue el caso más absurdo: perdió 0-2 de local y, en la vuelta de visita en que todos lo daban por eliminado, igualó la ventaja del rival y llegó a los penales. Y bueno, ya sabemos cómo les va a los equipos bolivianos en torneo internacionales. Si no, pueden preguntarle a Blackburn, al que siguen haciendo llorar los hinchas arrinegros, o a Sanguinetti, que el jueves desperdició una pena máxima en los 90 minutos que bien pudo haber cambiado la suerte de Always en el Siles.

En la prelibertadores tampoco nos ha ido bien. San José, que tiene más deudas que jugadores, se despidió pronto ante Guaraní. Y de The Strongest nos sabemos de memoria la triste historia del delantero panameño que, en un exceso de “canchereo”, le regaló una segunda oportunidad a Tucumán para ganar en penales.  

Sumando a los representantes en ambos campeonatos continentales, tenemos que seis de los ocho mejores planteles bolivianos de 2019 se marcharon en primera instancia de competición. Solo quedan vivos Wilstermann y Bolívar, que aún deben jugar la fase de grupos de la Libertadores. Y si nos guiamos por el nivel 

de nuestro fútbol, el desempeño actual de los dos campeones bolivianos de 2019 y los contrincantes que les esperan, da para temer que los dos clubes bolivianos sobrevivan apenas a sus seis respectivas fechas por grupo en la Libertadores, y adiós.