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  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
  • Actualizado 20:29

Figo, el origen del mal blanco

Figo, el origen del mal blanco

Acabo de ver en Netflix “El caso Figo: El fichaje del siglo”, un documental codirigido por David Tryhorn y Ben Nicholas, que está disponible en Netflix desde finales de agosto. Se trata de una coproducción británico-española realizada por los mismos responsables de “Pelé” (2021). Su estreno habla de la apuesta de la gran N por enriquecer sus contenidos futboleros a menos de tres meses de que se abra el Mundial de Catar. No en vano, en los últimos días, ha subido a su catálogo “Ronaldo”, filme dedicado a otra leyenda del balompié portugués.

A diferencia de Cristiano, Luís Figo es un futbolista que ya lleva unos buenos años retirado y el caso al que alude el documental se remonta a 22 años atrás, cuando fue traspasado del Barcelona al Real Madrid y se ganó el odio eterno de los catalanes. Más que un filme deportivo, “El caso Figo” es una radiografía empresarial o, si se quiere, una hagiografía del capitalismo futbolístico. No abunda en las bondades del jugador lisboeta, por más que lo muestra ejecutando algunas de sus mejores fantasías y goles. Tampoco indaga en sus orígenes ni en los sacrificios que hizo para convertirse en uno de los mejores mediocampistas de finales de los 90 y principios del nuevo siglo. Ni siquiera repasa en detalle su amplio palmarés, que incluye un Balón de Oro, Champions y ligas españolas.

Lo que le interesa al documental es reconstruir la operación financiera que permitió sacar a Figo de ese Barça al que había llegado de la mano de Cruyff y en el que se hizo inseparable de Guardiola. En esa trama ocupa un lugar privilegiado Florentino Pérez, que en 2000 pasó de ser un poco conocido empresario madridista al todopoderoso presidente del club merengue. Otro de los actores esenciales es José Veiga, también portugués y representante de Figo, artífice, junto al exjugador Paulo Futre, de traficar la joya de la corona culé hasta el imperio del jeque blanco. Aunque aparece con frecuencia para contar su versión de los hechos, Figo no se erige en ningún momento en la mente maestra que vislumbra su futuro en el Madrid, donde lo ganó todo. No digo que el exfutbolista sea inocente o un bobo, sino que su papel se reduce al de vedette que se deja endulzar la oreja con el tufo millonario de Florentino. Más reflexivos lucen Valdano y Guardiola, dos pensadores del fútbol que desentrañan las connotaciones socioculturales de que un ídolo azulgrana acabara fagocitado por el madridismo.  

El de Figo no fue el primer traspaso del Barcelona al Madrid, pero sí el primero consumado por Florentino en su camino por crear a los “galácticos”. La forma en que usó su fichaje para ganar las elecciones en el club de la capital española marcó un antes y un después en la historia de la gestión deportiva del fútbol contemporáneo. Impuso el modelo del dirigente al que no le importa tanto la pelota como el poder para prostituirla. 

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