Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 19 de junio de 2024
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Érase una vez en Bulo Bulo

Érase una vez en Bulo Bulo

El insólito campeonato que ganó San Antonio Bulo Bulo, al imponerse sobre Universitario de Vinto en la final a dos partidos del torneo Apertura, ha desmitificado algunas verdades que se creen sagradas en el fútbol (boliviano y no boliviano). Una de ellas es que los fracasos de los equipos grandes –con más plata y camiseta– solo pueden obedecer a hechos anómalos. Durante la Copa Paceña, clubes cruceños y paceños achacaron sus derrotas a los malos arbitrajes, cuando no a supuestos planes orquestados desde la cúpula dirigencial para perjudicarlos. Malos arbitrajes hubo de sobra, pero afectaron a prácticamente todos los planteles de la competencia. Es un absurdo pensar que sus efectos hayan sido exclusivamente favorables para San Antonio y la U de Vinto, los dos finalistas y, a la sazón, dos de los equipos con menos poder y recursos en el balompié nacional: según Transfer Markt, el valor de mercado total del cuadro del Trópico llega a 2.6 millones de euros y el de los vinteños, a 6.25 millones, frente a los 12.18 millones de Bolívar y los 13.35 millones de The Strongest.

Otra de las verdades desmontadas por los dirigidos por Thiago Leitao es que los equipos tradicionalmente más ganadores, repletos de jugadores de Selección y refuerzos extranjeros carísimos, despliegan el mejor fútbol en las canchas bolivianas. Ni Bolívar ni The Strongest, menos aún Always Ready, los tres clubes más adinerados y que más futbolistas llevan a la Verde, deslumbraron. La Academia paceña fue el club más contundente de la fase de grupos, pero en cuartos mostró una pobrísima versión de su desempeño en Libertadores, gastando más energía en llorar por los arbitrajes que en meter goles. El Tigre sufrió horrores para pasar primero en su grupo y evitar un clásico paceño en cuartos, recibiendo en medio una histórica tunda ante los luego campeones, y avanzando a semifinales con un fútbol decepcionante para su propia hinchada. Always ni siquiera llegó a cuartos.

Una tercera verdad desmitificada: los mejores talentos del fútbol boliviano son los que militan en Bolívar y The Strongest. Siendo honestos, los jugadores nacionales pertenecientes a los dos grandes paceños que aún merecen su lugar entre los mejores son ‘Billy’ Viscarra, Ramiro Vaca, Fernando Saucedo y pare de contar. Por lo demás, el Apertura nos ha demostrado la necesidad de mirar a planteles menos caros y publicitados, como los dos finalistas, para encontrar a los futbolistas bolivianos de mejor rendimiento actual: Jhunior Vera, Gustavo Mendoza, Edwin Rivera, Joel Calicho, Samuel Guzmán, Raúl Rocabado. A estos habría que añadir algunas ineludibles figuras de Always, como Adalid Terrazas, Héctor Cuéllar, Diego Medina y Robson Matheus. Si me extiendo en esta lista es, obviamente, porque se acerca la convocatoria de Zago para la Copa América, un momento en el que el entrenador de la Selección debería actuar en consecuencia y probar a los talentos emergentes de los equipos chicos en lugar de atrincherarse con los apadrinados de siempre.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA A.

Periodista

@EspinozaSanti