Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 24 de mayo de 2024
  • Actualizado 09:05

Don Rolito, el fútbol boliviano se nos muere

Don Rolito, el fútbol boliviano se nos muere

Don Rolito:

La noticia de su partida me ha agarrado en offside, cómo no. Al igual que tantos otros compañeros de OPINIÓN y de medios colegas, estaba al tanto de su estado, pero no quería machacarme la cabeza pensando en la llegada de este momento. Y llegó nomás y es triste, muy triste. Cuesta hacerse la idea de no volverlo a escuchar hablar de fútbol. Porque, si bien su vida no se redujo al fútbol ni mucho menos, los que compartimos redacción con usted sabemos que los vaivenes de la pelota eran un asunto de primera importancia en su vida. Y a mucha honra. Quienes atestiguamos su entrega al periodismo deportivo y, sobre todo, su militante cobertura del balompié local, aprendimos que el calendario futbolístico ocupa una centralidad incontestable en la rutina vital y la imaginación afectiva de miles de cochabambinos y bolivianos.

Decía que cuesta imaginar no escucharlo más hablando de fútbol. Cuesta resignarse al hecho de que ya no podremos conversar sobre las fechas venideras. No podremos despotricar contra el Wilster, tampoco especular sobre la suerte del Aurora, ni siquiera bromear a propósito de los altibajos del Tigre. ¿No podremos? Al menos podemos intentarlo. Déjeme empezar a mí.

Puede que ya esté al tanto, pero no puedo dejar de contarle que el fútbol boliviano se está muriendo. Como me escucha, se nos muere. Seguro que en sus largas décadas de cobertura deportiva no presenció nada parecido. Nada parecido a la anulación de los dos torneos profesionales que estaban en curso. Ni siquiera la crisis política de 2019 o la pandemia de coronavirus habían llevado la pelota tan lejos de las canchas. De la noche a la mañana, el presidente de la FBF denunció amaños en partidos de la primera división y, una vez cobijado por los dirigentes de los clubes, anunció la cancelación de la copa y la liga. Sin exponer mayores pruebas, Costa y compañía tomaron el balón y lo pincharon para que nadie vuelva a jugar hasta que la Conmebol nos regale uno más limpio.

No es que abogue por dar continuidad al fútbol boliviano habiendo sospechas de corrupción en su organización. Lo que no me cabe en la cabeza es que el país se quede sin actividad futbolística profesional. Que los estadios muten en desiertos. Que los jugadores engorden. Que los dirigentes trabajen. Que los hinchas se depriman aún más.  

El fútbol boliviano está en coma, don Rolito. Ese fútbol al que usted dedicaba sus tardes de fin de semana y sus noches de entre semana. El fútbol al que iba armado de su libreta de apuntes. El fútbol que seguía a la distancia con su radio canchera. El fútbol por el que correteaba para escribir la crónica al filo del cierre de edición…

En fin, no quiero abrumarlo con más drama del que, de por sí, ya exudamos los futboleros bolivianos. Peor sería que le cuente cómo le va a la Verde. Mejor dejarlo aquí, don Rolito, a la espera de su respuesta, que, estoy seguro, será más optimista que mi berrinche. Un saludo hasta donde la pelota sigue rodando. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti