Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 29 de octubre de 2020
  • Actualizado 21:48

Del 20/O al 18/O

Del 20/O al 18/O

¿Qué tienen de futboleras dos fechas que remiten a las dos últimas elecciones generales en Bolivia? Poco o nada, se dirá. Pero, al menos para mí, son dos domingos, el 20 de octubre de 2019 y el 18 de octubre de 2020, completamente vaciados de fútbol boliviano. Si hace un año, la fecha liguera se suspendía por el llamado de las urnas, un periodo sin fútbol profesional que se hizo casi interminable; hoy ni siquiera hay fútbol profesional que suspender, pues el boliviano está en coma desde principios de año, dizque por la pandemia de coronavirus, aunque sabemos que hay razones más estructurales.

Un año después de la crisis política que fracturó al país, el fútbol boliviano está más muerto que entonces. Los indicadores sobran. Que no se lo juegue es apenas uno de ellos. Que, literalmente, se haya muerto de coronavirus César Salinas, el último presidente electo de la FBF, es otro, y no tanto porque el dirigente atigrado ya no esté entre los vivos, sino por el vacío de poder que ha dejado en la máxima institución del balompié nacional.

La bochornosa disputa por su sucesor, con procesos legales de por medio, llegó el martes a su –por ahora– punto más bajo, con el allanamiento policial de las dependencias de la Federación en Cochabamba. Lo escandaloso del asunto fue que la requisa se produjo solo unas horas antes del partido que Bolivia jugaría con Argentina en La Paz, por la segunda fecha de las Eliminatorias para el Mundial Catar. Era la premonición perfecta de la humillación que acabó consumándose al perder el encuentro por 2-1 ante un seleccionado argentino de lo más mediocre.  De esa derrota ya se ha dicho casi todo. Me quedo con esto. Que fue el fracaso más entrenado en la historia del fútbol: dos derrotas, una por 5-0 en la visita a Brasil y la otra de local con Argentina, tras una concentración de la Verde por 60 días. Otro dato que sirve de indicador del estado moribundo de nuestro fútbol. 

Y por si hiciera falta alguno más, se me ocurre uno más reciente. En los días previos a la votación, Marcelo Claure, presidente de Bolívar, dijo, por más que nadie se lo hubiera preguntado, que él votaría por Carlos Mesa, de CC. La declaración se me hizo de lo más graciosa, y no solo por las ínfulas de ‘influencer’ de McClaure, sino porque era una –nueva–  puñalada del Bolívar al líder del MAS (Evo Morales), uno de sus más (im)populares hinchas. Que ni siquiera el haber tenido al presidente más futbolero de la historia haya generado dirigentes del fútbol más decentes es otro fracaso para la autoflagelación colectiva.