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  • Diario Digital | martes, 28 de mayo de 2024
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'Chiquito' aún está para cosas grandes

'Chiquito' aún está para cosas grandes

Sergio ‘Chiquito’ Romero fue el arquero titular de la Argentina que se hizo tristemente célebre por perder tres finales consecutivas: la del Mundial de 2014, la de la Copa América de 2015 y la de la Copa América Centenario de 2016. Lionel Messi fue el más visible perdedor de esa desafortunada generación albiceleste y el único, junto a Ángel Di María y Nicolás Otamendi, que alcanzó a redimirse en la Copa América de 2021 y en el Mundial de 2022. Sin embargo, ninguno de estos dos últimos –que hoy comparten vestuario en el Benfica– jugó la final del Maracaná en 2014: el delantero porque se lesionó en el curso del torneo y el defensa porque aún no formaba parte del seleccionado.

Toda esta recapitulación ociosa viene a cuento, obviamente, por la reciente clasificación de Boca Juniors a la final de la Copa Libertadores, tras una infartante tanda de penales ante el Palmeiras, en la que el portero nativo de Misiones fue la figura excluyente. La actuación de Chiquito en el Allianz Parque (São Paulo) vino a ratificar el excepcional momento que está atravesando en el principal torneo continental de clubes. El guardameta de 36 años ha conducido al Xeneixe hasta la final que jugará el 4 de noviembre ante el Fluminense. Contuvo dos penales en los octavos de final contra Nacional de Uruguay, otros dos en cuartos frente a Racing de Avellaneda y dos más a los jugadores del Palmeiras para instalar a Boca en el último partido de la Libertadores 2022-2023, una instancia a la que los bosteros no llegaban desde 2018.

A no pocos futboleros, la saga de penaltis atajados nos ha devuelto a la semifinal de Brasil 2014, esa noche en que Mascherano le auguró/ordenó a Romero: “Hoy te convertís en héroe”. Dicho y hecho, el guardavalla argentino detuvo –para variar– dos tiros desde los doce pasos de los holandeses. Fue su último partido memorable con la Albiceleste. En la final con Alemania no alcanzó a evitar el gol en tiempo suplementario de Götze, mientras que, en las dos finales con Chile, de 2015 y 2016, no pudo tapar los penales suficientes para devolverle a Argentina la Copa América.

De ahí que su desempeño en la actual Libertadores tenga sabor a justicia poética. Con los tres palos en poder del ‘Dibu’ Martínez, otro arquero “tapapenales”, resulta poco probable que Romero vuelva a tener alguna chance en la selección campeona del mundo. Tampoco sería una herejía que lo convoquen para reconocer su gran momento, que –sin ir más lejos– está por encima del de Armani, o que, llegado el momento, le permitan colgar los guantes atajando para la Albiceleste. Soñar con un improbable reencuentro en cancha con Messi, Di María y Otamendi es una buena manera de esperar hasta el 4 de noviembre, el día en que Chiquito podría alcanzar la redención definitiva que tanto se merece.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti