Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
  • Actualizado 13:58

De la Bundesliga, con amor

De la Bundesliga, con amor

Mientras el fútbol boliviano aún está leyendo el manual de instrucciones del VAR, en Europa la pelota continúa veraneando. Al menos, la pelota del balompié masculino. Por estos días se está jugando la fase decisiva de la Eurocopa femenil, a la que, hay que reconocerlo, los medios le prestamos una cobertura deficiente. Taras y prejuicios estructurales se imponen a la hora de seguir las competencias femeninas de fútbol, aun cuando ya tienen una cuota de acompañamiento popular más que respetable: más de 450 mil entradas se vendieron para el campeonato de selecciones de Europa.

Las ligas masculinas europeas más cotizadas siguen en pretemporada, con sus clubes jugando amistosos en lugares con menor tradición futbolera: EEUU, Australia. Y si bien hay partidos de sobra atractivos, el interés del público está lejos de ser el mismo que cuando se disputan fechas competitivas. Se asume que son eventos recreativos, más pensados para la exhibición (con jugosos cachés, eso sí) que para el despliegue del mejor fútbol.

Acaso los encuentros amistosos más esperados son los que están poniendo a jugar a los dos fichajes más sonados de la temporada: Lewandowski y Haaland. El polaco debió debutar con el Barcelona, en el cotejo contra el Real Madrid, en Las Vegas (digo debió porque, mientras escribo, aún no ha comenzado el juego programado para la noche del sábado 23). El noruego finalmente se puso la casaca celeste del Manchester City para enfrentar al Bayern Munich, en Wisconsin. Un debut que, hasta donde me fue posible ver, resultó harto satisfactorio, habiendo anotado su primer gol como ciudadano en menos de 15 minutos.

Persiste aún cierto extrañamiento al ver a Lewandowski y Haaland defendiendo unos colores diferentes a los del Bayern y el Borussia Dortmund, los clubes en los que se consagraron. Coincidentemente, ambos han dejado sus respectivos lugares de confort en la Bundesliga para procurar agigantarse en instituciones con más fuste en el concierto futbolístico internacional.  A sus 33 años, el delantero polaco llega con la misión de devolver al Barcelona a los sitiales de privilegio que se le han hecho esquivos. Con solo 22, el goleador nórdico quiere brillar en un City al que, bajo la conducción de Guardiola, solo le falta ganar la Champions.

Además de las cuentas de ambos jugadores, la ganancia de sus traspasos es para las ligas de España y de Inglaterra, en especial, la primera, que, tras las salidas de Cristiano y Messi, había resignado gran parte de su atractivo comercial. Los perdedores, en cambio, son los dos clubes más prestigiosos de Alemania y, por extensión, la Bundesliga toda, cada vez más vaciada de estrellas, que no de buen fútbol. 

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti

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