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  • Diario Digital | lunes, 24 de junio de 2024
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De Bruyne y el ‘delito’ de la honestidad brutal

De Bruyne y el ‘delito’ de la honestidad brutal

Más que Alemania, la mayor decepción del Mundial de Catar ha sido Bélgica. Los belgas llegaron al torneo ocupando el podio del ranking de selecciones de la FIFA, en el que por mucho tiempo estuvieron en primer lugar. En Rusia fueron terceros y estuvieron a muy poco de meterse en la final. Lucieron al que, junto con Modric, fue el mejor jugador de ese Mundial, Eden Hazard, un “10” desequilibrante a la antigua, que se floreaba acompañado por una pléyade de jugadorazos: Courtois, De Bruyne, Lukaku, Kompany, Vermaelen, Mertens, Vertonghen… Y si bien algunos de ellos envejecieron mal o, de plano, se jubilaron, otros varios siguieron creciendo hasta consolidarse entre los deportistas más excelsos del fútbol de élite. Entre los primeros están Kompany y Hazard, uno jubilado y el otro muerto en vida por las lesiones y su pase al Real Madrid. Entre los segundos figuran Courtois y De Bruyne, uno transformado en el mejor arquero del mundo y el otro en el mejor volante de la actualidad.

Aun con tales credenciales, el “francote” de Kevin se animó a reconocer, en una entrevista concedida a The Guardian, que Bélgica no llegaba como favorita a Catar, porque “somos demasiados viejos”. Dijo que su mejor oportunidad fue en Rusia y que, en los cuatro años transcurridos, habían sufrido bajas que les restaban chances de pelear los primeros lugares del campeonato. Aunque vertidas antes del Mundial, esas declaraciones agitaron el camerino de los belgas, en especial a los más “mayorcitos”, que se molestaron con el volante del Manchester City y estuvieron a poco de llegar a las manos, según trascendidos.

A la luz de la temprana desclasificación de los “diablos rojos”, habría que reconocerle a De Bruyne una honestidad a prueba de todo juicio. Al margen del comprensible enojo de sus compañeros, sus confesiones no dijeron más que la verdad: Bélgica es una selección que ha envejecido muy mal, con su otrora estrella devenida en un monigote con cintillo de capitán. Tan mal jugaron los centroeuropeos, que merecieron perder el único partido que ganaron (contra Canadá), con el único gol que hicieron en Catar. Solo en el último cotejo mostraron breves destellos de ese seleccionado que deslumbró al mundo en 2018. Courtois tapó todo, De Bruyne filtró unos pases medidos, pero ni Mertens ni Lukaku apuntaron bien.

El fútbol es un deporte cruel con los “viejos”. Solo unos pocos elegidos sortean las miserias del paso del tiempo: Messi, Cristiano, Modric, Benzema, Lewandowski. El resto es carne de ligas de engorde, en el mejor de los casos. Los torneos más competitivos están para las estrellas emergentes, de 25 para abajo. De Bruyne no tuvo miedo de decirlo y fue linchado. Pagó cara su honestidad, acaso porque no era el mejor momento para sincerarse. Pero, con todo, tenía y tiene razón. Ojalá que su franqueza le merezca la condescendencia de esa tan temida vejez que, a sus 31 años, ya debe estarlo acechando.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA 

Periodista

@EspinozaSanti