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  • Diario Digital | jueves, 23 de mayo de 2024
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‘Bolivia gana y se va al Mundial’: un cuento de hadas

‘Bolivia gana y se va al Mundial’: un cuento de hadas

Jaime Moreno firma en silencio las camisetas de la Selección boliviana que se extienden sobre el mesón de recepción del hotel Anteus. Con polera, bermudas y chancletas, el exdelantero accede de buena manera a los pedidos de los hinchas, quienes también se sacan fotos a su lado. Falta poco más de una hora para el partido de homenaje que él y varios de sus compañeros de la Verde de 1993 jugarán en el Félix Capriles, en ocasión de los 30 años de la clasificación al Mundial de EEUU. Su mutismo solo se rompe cuando una cincuentona menuda y de cabello recogido le entrega un álbum de fotografías Agfa. Las imágenes que guarda son todas de los futbolistas seleccionados por Xabier Azkargorta para representar a Bolivia en EEUU 94. No fueron tomadas en estadios ni en canchas de entrenamiento, ni siquiera en conferencias de prensa o aeropuertos. Las sacaron en los pasillos de un hotel, pero no en el que estamos ahora mismo, sino en uno de La Paz, donde los deportistas se concentraron antes de viajar al Mundial y en el que la mujer era camarera.

“Yo les tendía sus camas”, le recuerda a Moreno, mientras el otrora DC United se busca en el álbum. “Présteme el marcador”, le pide el exjugador cuando se encuentra en una imagen. Va a estampar su firma, así como ya lo han hecho otros de los retratados en la serie. Lo hace y, cuando está por irse, la mujer saca del bolso un par de banderas de Bolivia y de Cochabamba para las que también ruega su firma. “De 30 años los estoy volviendo a ver”, dice a manera de justificar su ruego.

No son 30, sino 29 los años que han pasado desde que esas fotos fueron tomadas. Así lo entiendo unos minutos después de los autógrafos de Moreno, mientras la mujer me cuenta que fue empleada del hotel paceño donde se hospedaba la Selección desde 1994. Si hizo las camas de los jugadores que abrieron el Mundial ante Alemania, fue días antes de que viajaran a EEUU. No los había vuelto a ver desde entonces, me asegura. Así que, al enterarse de que llegarían para el partido homenaje del viernes 22, se lanzó al hotel que los alojaría hasta la hora del encuentro en el Capriles.

No le ha ido nada mal. La mayoría de las fotos de su álbum están firmadas por sus protagonistas, entre ellas una en la que la camarera aparece levitando a lado del ‘Loco’ Trucco, quien la levanta por la cintura, y del ‘Choco’ Cristaldo. Ya no trabaja en el hotel de las fotos, tampoco vive en La Paz: tiene su propio negocio y se ha trasladado a Cochabamba. Pero no se olvida (ni quiere hacerlo) de esos días de 1994, en los que, a mucha honra, alisó las sábanas y ablandó las almohadas de los tipos que más felices nos hicieron a los bolivianos.

Cuando le pregunto su nombre, ella se rehúsa a revelarlo. “Prefiero el perfil bajo”, se explica. Y antes de que pueda replicarle, se esfuma para perseguir al “Pichicho’ Borja, armada de sus fotos y banderas.

DIOS ES REDONDO

SANTIAGO ESPINOZA ANTEZANA

Periodista

@EspinozaSanti