Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 11:16

Manifiesto personal

Manifiesto personal

El arte y la cultura son esenciales para la vida. Nadie puede discutir que la priorización de la economía y la salud son fundamentales para una sociedad. Y en tiempos de COVID-19, son lo primero que deberá ser reabierto para contener posibles crisis sociales y económicas. Pero lo perverso de esto es que se considera por marras el arte y la cultura como parte de lo secundario, de lo inútil, de lo superfluo, una recreación. Por tanto, toda la población de creadores y afines como trabajadores de logísitica y producción, son considerados trabajos secundarios o inútiles. Contradictoriamente, la cuarentena es soportable para la mayoría gracias a que puede llenar su tiempo con películas, música, lecturas, disfrutando de lo que considere bello y satisfactorio para su ánima. Por tanto, para vivir.

Un médico que logró salvarle la vida a un artista, al recibir los elogios subrayó que no es para tanto, sostuvo que él y el artista hacían lo mismo: salvaban vidas. ¿Por qué? Porque para empezar no podemos vivir sin un sentido de pertenencia y memoria: el arte y la cultura nos da eso y, de yapa, cohesión social. Porque, personalmente, no podemos construir nuestros recuerdos hasta el fin de nuestros días sin una canción, sin una imagen que nos sostiene, sin un texto que nos anima y acompaña. Porque, en fin, no podemos vivir sin aquello que consideramos bello desde nuestros sentires y pensares. La belleza (no concebida como medición solo estética, sino como sentimiento de asombro y placer) la encontramos en su plenitud en el arte y en la cultura. Sin ello no podemos vivir, o respiramos pero no estamos vivos.

Por eso se habla que artistas y creadores, gestores, trabajadores del arte y la cultura en general son tan importantes para la vida de un pueblo, de una sociedad, como lo es un médico. Los creadores son útiles y generadores de vida, son sanadores. Y esa debe ser la importancia que debe tener para un país que se precia de su diversidad cultural, más aún con el aprendizaje del COVID-19, donde sin el arte y la cultura la cuarentena sería un infierno total.

Exijo que los políticos que se llenan la boca de que quieren cambiar la sociedad para mejor, comiencen por cambiar su mirada hacia el arte y la cultura y lo incluyan como bien esencial para la sociedad, con las políticas y los recursos necesarios para este sector tan vapuleado no solo ahora, sino de siempre. Reabran fábricas, escuelas y mejoren hospitales como debe ser, de acuerdo. Pero también la cultura y el arte, porque son esenciales para la vida. Hora de despertar a un otro y mejor mundo.

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