Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 24 de junio de 2021
  • Actualizado 18:42

La puerta del infierno

La puerta del infierno
Bolivia está a punto de ingresar a esa dimensión de la que creímos habernos librado, justamente con el primer Evo Morales. Sabíamos que el desconocimiento del 21F nos traería a esta puerta que no quiero abrir porque detrás (ojala me equivoque rotundamente) están heridos los que están sanos; mediante la imposición sistemática por detentar el poder no solo político sino también económico (hasta militar) con palabras altisonantes como “patria”, “antiimperialismo”, “democracia”, “cambio”… Aquel que debía guiarnos a otra puerta, la opuesta (la de los encuentros), nos ha traído hasta aquí, sostenido por intereses que van desde un lote en la Chiquitanía o en el Beni, negociados sin fin, dibujo libre con los recursos públicos en gobernaciones, alcaldías o mediante organizaciones sociales que se transformaron de “movimientos sociales” (“reserva moral de la humanidad”) en estructuras (ahora mafiosas) de poder prebendal y hasta familiar, en forma de red, optimizando el uso de las viejas redes comunales e intercomunales en los diferentes pisos ecológicos, característica de las culturas de los Andes, principalmente. Estos nuevos ricos transformados en nuevas burguesías se aliaron a sus viejos enemigos (los ricos de siempre) para darse un atracón de cientos de miles de millones de dólares; mientras el cambio del patrón económico jamás llegó. Todas estas traiciones significaron el vaciamiento de palabras que iluminaron el sueño de millones como “participación”, “inclusión”, “igualdad”, “unidad en la diversidad”, “hermandad”, “cambio social”, “equidad”… Una dictadura en estos tiempos, no necesariamente necesita de militares (extremo que siempre está a la mano). Basta con llevar a todo un país a una votación bajo las luces de neón de “ahora si es posible”. Y listo. ¿Qué nos espera? Vamos por el camino de Dante, pero al revés, porque Dante comienza en el Infierno y termina en el Paraíso. Nosotros pasamos del Paraíso (inclusión, participación, nueva CPE…) al Limbo y nos queda ¡Ay! … el Infierno. El novísimo Dictador, al que acompañan todos los que caen parados como llunkus, oportunistas, dirigentes hasta corporaciones multinacionales, ya preparan sus trajes para la fiesta de enero. Un nuevo sacerdote ungirá al Inca contemporáneo. Aún queda un centímetro de camino de retorno para lo cual se necesita no solo un “no retrocederemos” sino la (re)construcción de una nueva visión de futuro que nos saque de esta puerta/boca del Infierno. Y esa visión debe partir de la recuperación inequívoca de la institucionalidad perdida a partir de un nuevo pacto social que no se pueda trapear nunca más.

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