Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 23 de febrero de 2024
  • Actualizado 00:40

Salve, ubérrima zona, que el astro rey vive en ti enamorado y en cada hectárea  varía tu benefactor microclima.

La urdimbre bucólica elabora tu verano; el invierno no atisba y se muere.

Tus aromas de vida animal y vegetal  inmensurables, dan consistencia a la quididad de la naturaleza irrumpiendo sin límites la vida.

Desde la  planicie hasta el monte te pierdes  en el horizonte por los beneficios prodigados a tus nobles habitantes.

Una malhadada carretera desune a los legítimos poseedores por intereses bastardos denigrándose el ser humano, y humo lanza el Estado para justificar su actitud sin desembarazarse de  intereses políticos que conducen a la pugna, que contamina al ser humano inocente, obligándolo a tomar bando según quien suba a la palestra.

Languidece la esencia del benigno don concedido por la Providencia a las gentes del lugar que vivían en armonía paradisíaca, hoy en un avispero que fractura la  apreciada  identidad.

Los afortunados poseedores han nacido en tierra privilegiada y bajo el techo límpido campesino, multiplicaron educando a su descendencia a preservar  el encanto que se rompe con la pérfida política cegada por la codicia.

Mínima industria suficiente, crece veloz la naturaleza desechando a la podadora y a la máquina distorsionadora; a la vana explotación y a su fuerza mercenaria, a todo aquello es ajeno el sencillo labrador.

Proteja Dios al Tipnis honrando sus habitantes al campo, a la vida y valore Bolivia y el mundo la simpleza del tesoro de perpetua y libre morada, abatiendo  a quienes se acercan con ambiciones de explotación desenfrenadas. 

FORO

RAÚL PINO-ICHAZO T.

Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política  

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