Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 03 de julio de 2022
  • Actualizado 00:25

No explotemos a nuestros niños

No explotemos a nuestros niños

Cuando Dios sentenció “Dejad que los niños se acerquen a mí”, se estaba infiriendo a la importancia vital del niño, su inteligencia a desarrollar y la influencia decisiva en los hogares y en los países donde residen.  

Pese a ello, se continúa explotando a los niños y a las niñas con trabajos prohibidos para su desarrollo biológico y mental. Lamentablemente, en estos días se celebró la eliminación del trabajo infantil sin mayores avances.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) determina la edad hasta los 18 años como consideración de niño. También se celebró el  Día del Niño, sin que esta fecha conmemorativa sensibilice efectivamente a los Estados para mejorar la situación y velar cotidianamente por la vida de los niños y niñas, verdadero y único filón del  futuro de los pueblos, que siguen siendo explotados. 

Basta solo escribir la espeluznante cifra de 179 millones de niños y niñas que trabajan o son obligados a trabajar en el mundo.

Las peores formas de trabajo infantil que causan desesperanza y dolor en el ser humano sensible, son aquellas que  obligan a los niños y niñas a trabajar en la minería y en las labores extractivas altamente peligrosas y con inevitables consecuencias en el desarrollo biológico del niño; los niños, obligados, trabajan en las diferentes modalidades de prostitución y trata de los mismos, para satisfacer la demanda de sujetos depravados obsesos por relaciones sexuales con niños y niñas vírgenes. 

La ominosa actividad del narcotráfico utiliza a los niños y niñas para sus macabros objetivos, transformándolos en niños-mula y utilizando su inocencia los someten a ese inmisericorde riesgo, que los marca para toda su vida futura.

Otra estadística mundial escalofriante es aquella que causa 7 niños muertos por cada 100 que realizan trabajos peligrosos. Por ello, el Convenio de la Organización Internacional del Trabajo, que regula el trabajo infantil, debería ser observado fielmente por todos los Estados, cuyo enunciado se encuentra en el artículo 182 de la precitada Convención.

FORO

RAÚL PINO-ICHAZO T.

Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política

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