Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 13 de agosto de 2022
  • Actualizado 13:55

Los bloqueos son una tendencia sádica

Los bloqueos son una tendencia sádica

Los bloqueos, una malhadada alternativa  de origen  trotskista, tiene el objetivo incuestionable de violar los derechos del prójimo trasuntado en la población; son ejecutados  por personas  que tienen  pocas inhibiciones para expresar sus tendencias sádicas hacia los demás, sean o no conscientes  de poseer tales tendencias.

Con los bloqueos se quiere, con violencia, esclavizar  a la población trabajadora y ordenada en su conducta, y el grupo que los ejecuta sentirse  el “superhombre” que puede paralizar  a una ciudad, sin pensar un segundo de tiempo en el daño económico que les inflige a las personas que extraen su sustento con regularidad cotidiana para sus familias y en el deterioro de la imagen  de la ciudad, donde viven frente a los extranjeros y turistas, también a los turistas nacionales que eligieron a la ciudad para sus vacaciones ante doscientas otras opciones.

Lo que exaspera es la pasividad y la molicie de la Policía  que, conociendo  la Constitución, prescribe  no impedir el libre tránsito,  y poseyendo la facultad de la coacción, no desestructura definitivamente este escarnio para la población.

Las personas que bloquean  se alinean en el primitivismo y excluyen su inteligencia para exponer su eventual disconformidad en una mesa de diálogo; agrava esta situación la indiferencia de la institución de gobierno que  debe solucionar el conflicto debido a que engendra  miedo y mengua psicológicamente su capacidad para  enfrentar  el conflicto por resolver.

Enardece aún más a los bloqueadores la táctica dilatoria del responsable del ministerio al delegar su propia responsabilidad inherente al cargo y a su remuneración, a dependientes de segundo y tercer orden sin capacidad de decisión. Con seguridad no leyeron algunas páginas del Derecho Administrativo y no asimilaron lo que significa servidor público.

Los argumentos y la fundamentación  de los planteamientos que originan presuntamente disconformidad deben ser ponderados y expresados con firmeza en un  diálogo inmediato con las autoridades que deben decidir; empero, se elige la ruta dilatoria. ¿Cuánto se ahorraría en disgustos, enfrentamientos, perjuicios y sufrimientos a la población si la autoridad, una vez conocido el conflicto, con un telefonazo, convocase a un  diálogo? Se recurre al bloqueo que viola los más elementales requerimientos de la decencia humana.

Entender esta batalla interior que turba al bloqueador, nos infiere hacia los síntomas sádicos impidiéndole ver la esencia  de cualquier dificultad, y  debe sentir que él es la víctima, haciendo responsable a la demás población con el estribillo de “atenerse a las consecuencias”.

Finalmente, los tratos sádicos que inflige a los demás  le dan un sentimiento de fuerza  y orgullo  que refuerza su consistente sentimiento de impotencia. En nuestro bello país, las ciudades de La Paz y Santa Cruz son víctimas de los constantes bloqueos, luego Cochabamba y los demás departamentos con menor intensidad.

FORO

RAÚL PINO-ICHAZO T.

Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política

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