Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 16 de junio de 2024
  • Actualizado 20:48

El autoflagelo de los transportistas

El autoflagelo de los transportistas

El género de disputas  naturales que todo gobierno mantiene con los diversos sectores debe solucionarlos ipso facto, so pena de calificado de inepto e incapaz de dialogar con conocimiento de la dialéctica, imponiendo la arrogancia del poder. Este género tiene como punto central o, por menos, unos de los más significativos a la paradoja; siendo esta un vocablo griego que significa contra (para) la opinión común (doxa).

En la paradoja, lo que es racional y lógico, desde  una visión teórica, se contrapone a lo que sucede realmente. Los sectores que confrontan a un gobierno deben aprender, mediante paradojas, a tomar conciencia de sus propias contradicciones y de la carencia o falta de coherencia entre lo que se dice y hace. El gobierno, por su parte de ineludible responsabilidad ante la población, debe convocar a los insatisfechos en forma inmediata, evitando el caos.

Los bloqueos de los transportistas es una paradoja a su  propio progreso debido a que al final de la controversia, muy posiblemente, no hayan obtenido la plenitud de lo que persiguen, sin negociar y ofrecer alternativas y habrán infligido a la Patria un irreparable daño económico y, personalmente, a su desarrollo humano.

La virtud en estos desmanes que anulan al diálogo, es saber  que la virtud es conocimiento, resultando obvio que las gentes  sabias son poco virtuosas, mientras que hay ignorantes perfectamente honestos, que son la masa de los transportistas, dirigidos por un minúsculo puñado de dirigentes que ignoran del todo la idea de la virtud, decantada en la  responsabilidad de conducir bien. En todo caso se afirma que el decreto, vórtice del conflicto, es perjudicial o falso para los transportistas, empero, hacen el mal a sabiendas.  

Se comprende ciertamente que ningún hombre inteligente (transportista) puede creer que alguien falte  expresamente ni haga cosas perjudiciales a la Nación, ya que los inteligentes saben y, muy bien, que todo aquél que hace cosas perjudiciales, lo hace sin darse cuenta de ello.

Los transportistas y todo  sector social  que hace mal a la población que es la Nación, y se deja dominar por la desmesura, han dejado de ser realmente humanos; como no usaron el entendimiento no actúan ni humana ni moralmente bien. Al comparar como un sector y a nosotros mismos, individualmente, deberemos actuar y como actuamos, entenderemos  la necesidad  de controlar  nuestros impulsos y mejorar el propio conocimiento,

Los transportista  y sectores sociales que se involucran y participan en bloqueos sádicos y perjudiciales para la población (Nación) inocente, deberán conocerse a sí mismos, que significa descubrir lo unitario y cambiante de nuestra personalidad y, no les  gustará.

Los que siguen como borregos a los malos dirigentes por temor y ausencia de valentía para anteponer el sano criterio, enarbolan medidas  anacrónicas y hasta primitivas que empequeñecen al ser humano; son personas de personalidad cambiante  que sobrepuja a la parte unitaria que reclama control de los irreflexivos instintos.

Bolivia, gran Nación, avanzaría con paso seguro y  continuo, con sectores laborales y sociales que, primero, piensen con gratitud en el país que les confiere la valiosa identidad y todo lo que necesitan para vivir.

FORO

Raúl pIno-ichazo T.

Abogado, posgrados en Derecho Aeronáutico, Arbitraje y Conciliación; Filosofía y Política

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