Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de mayo de 2021
  • Actualizado 09:38

¿Qué nos ha pasado?

¿Qué nos ha pasado?

Bolivia nació a la vida independiente en 1825, hace 195 años. El primer grito libertario se produjo en 1809, y desde entonces se cuenta 15 años de guerra de la independencia hasta la fundación de la República; pero los indios nos quieren hacer creer que la rebelión contra la extrema crueldad de la conquista y la colonia se produjo años después, con el llamado Taky Onqoy, y asumió la mayor gravedad con los levantamientos de Tupac Amaru, los hermanos Katari y Tupac Katari en 1780. Mamadas, si los propios criollos y cholos combatieron contra las huestes indígenas y el propio Murillo alegó que él había tomado preso a Tupac Katari en defensa de la corona.

Bolivia nació con sus héroes criollos. No importa que algunos resentidos prefirieran empadronarse como originarios y recogerse a sus chacos. Allá esos héroes anónimos que provenían de las guerrillas y que quizá hubieran peleado décadas completas si no llegaba el ejército libertador al mando de Sucre.

No contentos con evadirle el bulto a la fundación, estos indios nos quisieron hacer creer que ellos podían gobernar mejor que nosotros. Luego de años y años de rebeliones al fósforo, conformaron su Instrumento Político para no prestarse más siglas de los cawalleros y ganaron las elecciones de 2005. Ante el estupor de los grandes profesionales, ellos gobernaron durante 14 años, construyeron carreteras, puentes, aeropuertos, agua, energía e infraestructura, como si trataran de decirnos estos atrevidos que así se gobierna un país. Usamos todos los medios para decirles zamba canuta, sobre todo que eran unos tiranos, y al final los derribamos con ayuda de dos instituciones republicanas sagradas e intocables: la Policía y el Ejército.

Ahora sí que el poder volvió a nuestras manos. Los indios dicen que tratamos de esconder actos de corrupción con cortinas de humo, pero así de volátil es la opinión pública, que hoy se indigna por una cosa y a la semana la olvida. Así nomás somos: unos nacieron para ser vencidos, sometidos, plebe, y otros nacimos para gobernar. Gobernamos los blanquitos, no importa que tengamos rasgos asiáticos, achinados, incluso en el Beni. No. Los gobernantes somos darwinistas, nos atrae en especial el darwinismo social, la supervivencia de los más aptos, y el resto que se oda.

Un amigo me preguntó si yo tenía un ch’api, si lo mimaba. Le dije que sí y añadió que así tratábamos a los indios; pero estos atrevidos habían querido enseñarnos a gobernar…¡gobernar... ¡Habráse visto tal desmesura!

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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