Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 11 de diciembre de 2019
  • Actualizado 14:20

Un Rembrandt

En septiembre de 1980 me desperté un domingo en México, por entonces DF, hoy CDMX, y al desayunar los comensales me miraban con insistencia. Por fin, un compañero me dijo que yo era muy famoso, porque mi foto había salido en la portada del suplemento literario, y a todo color. Vi el despropósito y era la pintura de un sátiro que se parecía sospechosamente a este servidor. Era un fragmento de un cuadro de Rembrandt, quien al parecer me conocía al pintar ese sátiro inmortal.

Pasaron muchos años y en 2003 visité el Museo de Arte Moderno, de La Habana, donde me impresionó la profusión de tesoros que habían dejado quienes escaparon a Miami tras la victoria de Castro, incluidos sarcófagos y momias de Egipto, esculturas griegas y, por supuesto, originales impresionistas, otros cubistas, creo que varios Picassos y demás. En un sitio de honor estaba el original del sátiro de Rembrandt, que el periódico mexicano había reproducido en su portada dominical.

Pregunté desde cuándo había ese Museo y el guía dijo que desde hacía mucho tiempo. O sea que pasó el período especial, cuando recrudeció el bloqueo y las medidas restrictivas de Estados Unidos, y Cuba no se deshizo de sus tesoros, que hubieran costado millones de dólares en un remate.

Valoré ese gesto de dignidad con el arte, no obstante del rigor de ese período, y disfruté de Rembrandt a gusto; lloré a moco tendido y reí a mandíbula batiente, como se dice, y tardé en separarme de mi retrato.

Es posible que Cuba figure como un mal ejemplo del socialismo vigente, y que escritores cubanos como Leonardo Padura se lamenten de esas restricciones, aunque no digan que quizá se deban al bloqueo norteamericano, porque en salud, cultura y educación están muy avanzados.

A veces pienso que para vivir en Cuba hay que ser escolar o anciano, porque ellos gozan de todas las ventajas. El problema radica en ser joven, recién graduado, y ganar tan poco. La ubicación geográfica de Cuba le augura un futuro promisorio porque es una sociedad muy bien educada y porque su única desventaja es estar cerca de Estados Unidos. Porque se ubica entre el Océano Atlántico y el Mar Caribe y el golfo de México, situación ideal para ser un país rico gracias a la educación de los cubanos.

Un periodista argentino dice que Miami no es el retiro ideal de los millonarios del mundo sino, en especial, de los platudos cubanos que huyeron y se llevaron millones de dólares para disfrutarlos soñando con volver a Cuba. Pero les salió corneta.