Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 02:40

Taller en Lauca Ñ

Taller en Lauca Ñ

Concurrí al Taller de Formación Política en Lauca Ñ, en las magníficas instalaciones de radio Kausachun Coca: un edificio, un coliseo y más de 30 hectáreas de las 6 Federaciones del Trópico. Cada miembro donará un dólar para comprar estaciones de servicio en beneficio colectivo de las 6, según me informó un Evo joven, vigoroso, repuesto del ejercicio del poder que lo tenía medio gris. 

Él acumula fuerzas para las elecciones de 2025 en su tierra, que es, yo diría, la Nueva Bolivia, la continuación de la Edad Mega que duró casi 14 años con megaproyectos visibles. Hay que ver el despliegue que se hace en El Sillar, no solo para encarar esa geografía inestable sino para ensanchar la carretera a 6 vías hasta Villa Tunari, como hay una empresa que construye la central hidroeléctrica de Ivirizu, tal vez la represa más grande de Bolivia. 

Las tierras tropicales de Cochabamba tienen una nueva vida, una economía pujante y propia y emprendimientos alimenticios enormes, como el consumo de tambaquí, de surubí, de jochi o de la enorme riqueza piscícola y de caza de ese jirón patrio; pero, sobre todo, de esa juventud pujante que encuentro no solo en Villa sino también en Shinahota e Ivirgarzama, dos ciudades acaso más grandes que Villa, cuando hace casi medio siglo eran unas aldeas.  Hablé de los héroes anónimos biografiados por el Tambor Vargas y su gesto de internarse en su chaco de Chacarí y empadronarse como indio tributario cuando pudo asimilarse como teniente coronel al ejército boliviano una vez fundada la república. Pero dejé en el tintero dos temas: 1) que de nada nos ha de servir acumular agravios de lo sucedido hace 500 años con la conquista y la colonia, uno de los episodios de despojo sistemático de los originarios que persistió en la república fundada por blancos en 1825 con exclusión masiva de originarios. De nada nos serviría si no expulsamos a la colonia de nuestras relaciones sociales actuales. Porque colonia es racismo y es discriminación y es acumulación de apellidos rimbombantes para optar a un cargo hoy menos en el sector público que en el sector privado.

Y 2) las consecuencias de la Guerra del Pacífico para el pueblo mapuche, pues el ejército chileno no fue desmovilizado sino trasladado íntegro a matar mapuches en el sur, en coordinación con el ejército de Argentina, que hizo lo mismo a la cabeza del general Julio Argentino Roca. Pero no lograron exterminarlos y hoy hay 1 millón de mapuches en Chile y otro millón en Argentina, aunque sometidos a una represión grave; pero ya se dan síntomas nuevos, como el de la Presidenta de la Asamblea Constituyente de Chile, que es mapuche. 

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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