Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 12:34

¿Somos de Occidente?

¿Somos de Occidente?

Siempre recuerdo la vez que visité una universidad privada, y en la biblioteca vi bustos de Franklin, Adam Smith y otros prohombres de Occidente, no así de nuestros empresarios, entre ellos, Simón I. Patiño, pero también Carlos Víctor Aramayo, y su padre, Félix Avelino y Aniceto Arce y también Julio León Prado.

No debería sorprendernos, porque todos los ciclos educativos, incluidas las universidades, son eurocéntricas. Uno es más culto si repite lo que dicen los intelectuales de Occidente, por lo general en traducciones deplorables; sin embargo, hace bastante tiempo que en América Latina, Asia y África hay destacados pensadores que cuestionan esta forma de ser.

La pregunta es si somos occidentales. Lo somos, digamos un poquito; pero ¿cómo nos tratan en Occidente? Nos ningunean, exactamente desde el siglo 18, cuando se inventó Europa, cuando la civilización del trigo, propia del Mediterráneo, se desplazó al Norte frío, fundó la civilización de la papa, incorporada por Napoleón y por Hitler al rancho de tropa, y con ello hubo un desplazamiento del poder hacia el Norte frío. Recordemos que Hegel decía que Europa tenía solo cuatro países: Inglaterra, Francia, Alemania y Escandinavia. Los restantes, como Egipto y el norte de África, Grecia, Roma y España eran parte de África. A estos países, la banca de Londres de hoy los llama “pigs”, cerdos. No obstante, antes de Hegel no existía Europa sino como un conjunto indefinido de pueblos bárbaros, procedentes de Escandinavia, como los ostrogodos, los visigodos, los lombardos; y también de Asia, como Gengis Kan, Atila y los vándalos, que fundaron Andalucía, y los cartagineses, del norte de África, que primero colonizaron España y luego quisieron invadir Roma desde allí, no desde Cartago.

La centralidad del mundo del Mar Mediterráneo solo tiene dos siglos, y los años del presente siglo, no más. El origen del pensamiento no está en Grecia (Egipto existió por lo menos 3.000 años antes) ni en Roma ni en España; y el primer descubrimiento de América no lo hizo Colón, sino los pueblos asiáticos que cruzaron el estrecho de Behring y dejaron su impronta étnica en todo el continente.

Todo esto no tiene ninguna importancia, ni siquiera el descubrimiento de América por Colón, pues los grandes pensadores del siglo 18 le dieron rango mayor a puros hechos superestructurales como el Renacimiento, la Reforma y la Revolución Francesa(...).

 Nos ningunearon exactamente como hoy nos tratan los intelectuales de Occidente, que han proscrito las denuncias, entre otros, de Enrique Dussel, y han llegado a tanto que sus libros están prohibidos en las grandes universidades, como también en las agencias de libros por Internet. ¿Por qué hacerlo en lugar de refutar denuncias con respaldo bibliográfico?

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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