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  • Diario Digital | martes, 26 de enero de 2021
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Sir Winston Curchill

Sir Winston Curchill

Para muchos líder de los aliados contra Hitler, victorioso en la segunda guerra europea (que no mundial), Churchill es un semidiós que además ganó el Premio Nobel de Literatura. Sin embargo, su conducta frente a la colonia fue injusta, cuando no cruel.

En 1941, cuando la India era colonia de Inglaterra, la epidemia de hambre era frecuente, y la peor se llevó a 2 millones de hindúes, unido a la explotación de los recursos naturales y humanos, que impedía acumular reservas alimenticias. Entretanto, los británicos de la colonia eran grandes latifundistas productores de materias primas de exportación, en especial algodón y lino para la industria textil de Londres.

Los hindúes estaban prohibidos de producir comida para su subsistencia si no cumplían con las cuotas de algodón de cada año. Eran siervos anclados en un sistema de castas muy rígido.
Con Churchill a la cabeza, decretaron la producción forzosa de cereales en Bengala para exportar a Gran Bretaña. El precio se duplicó pero los sueldos se congelaron 5 años, con la consiguiente muerte por hambre de 2 millones de personas, en la peor hambruna del siglo 20 en 1943, plena segunda guerra.

El hambre era tan ostensible que  el Virrey inglés pidió autorización para repartir grano a los hambrientos. Churchill dijo que no y además ordenó que las cosechas de Bengala fueran destruidas y las cuotas de exportación desplazadas a otras regiones para beneficio del ejército inglés.
Churchill respondió al Secretario de Estado para la India, preguntando si la comida en la India era tan escasa, por qué Mahatma Gandhi no había muerto todavía. Ya en Irak, Churchill había usado la misma arma del hambre y el gaseado de la población civil, con más de 10 mil personas muertas. No obstante, fue célebre su discurso ante el Parlamento británico: “No entiendo este rechazo sobre el uso de las armas químicas. Definitivamente hemos adoptado la posición en la Conferencia de Paz de argumentar a favor de las armas de gas como una forma permanente de la guerra (…) Estoy totalmente a favor del uso de gas venenoso contra tribus incivilizadas. “

Amartya Sen dice que no había escasez de alimentos en Bengala, sino mucha especulación y exportación excesiva.

Uno es el Churchill volcado a Occidente, el de la voz esperenzadora y dulce frente al ejército nazi, pero otro es el Churchill de las colonias. Quizá por eso Albert Camus decía que nunca había habido en Occidente pueblo más cruel que el inglés, solo que usó la fuerza y la astucia en el mundo colonial.

OJO DE  VIDRIO
RAMÓN ROCHA MONROY
Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"
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