Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de agosto de 2020
  • Actualizado 21:17

Quieren hacernos pelear

Quieren hacernos pelear

Se mueren de ganas de que nos peleemos entre nosotros, de que haya conflicto entre nosotros, de que nos echemos la culpa y así contribuyamos a plantar la semilla de la división entre nosotros. Pero están muy equivocados, porque no somos como ellos, porque nuestra convicción es social y cultural, porque este interinato sirvió para identificar a los hipócritas, a los kenchas, a esos pititas que cada vez se están p’itindomás.

Nosotros no nos vamos a pelear entre hermanos, a pelear en el seno del movimiento popular. Somos una inmensa mayoría en el país y no tenemos la soberbia de los recién llegados, de los que huyeron de sus juicios con sentencia condenatoria, de los que retornaron y hoy amenazan con seguir juicio a gil y mil entre nosotros. Su descaro llega a que nos acusan de corruptos, pero no importa: hoy tenemos la mayoría electoral mientras ellos solo tienen las armas, el rencor y el odio por todo lo que hicimos en estos 14 años.

No debemos avergonzarnos de lo que hicimos: gobernar no es fácil, peor en democracia donde no se sabe si algunos sectores se oponen porque desean el desarrollo regional o si es por pura política, por pura oposición.

¿Quieren matarnos? Aquí están nuestros pechos desnudos para que nos baleen. ¿Qué conseguirán con matar a un anciano como este servidor? Muy poco, porque hay nuevas generaciones que recogerán este legado y serán miles, serán millones: no solo los mártires de Senkata, de Sacaba, de las ciudades capitales sino gente nueva, cada vez más.

Abundan las acusaciones: especialmente que somos o éramos un país narco; pero eso es desconocer el trabajo de los bolivianos, que subieron el PIB anual a 41.000 millones de dólares. Hablo de YPFB, de la urea y el amoniaco, de la minería, de la soya y la agricultura cruceña, de la industria, del comercio y los servicios, todos negocios lícitos,  los cuales no nos hablan de un país narco, pues el narcotráfico no puede abarcar esas actividades. Más nos acercamos a nuestras culturas originarias, más somos invencibles. Hablo del kaluyo, del taquirari, del carnavalito, del huayño, del bailecito, de nuestra cueca, de nuestra copla chapaca, de nuestra copla valluna, de nuestra copla chaqueña, de nuestra música. Hablo de las ciudades intermedias como Comarapa, Samaipata,Vallegrande, Pocona, Vacas, San Ignacio de Moxos, del Chaco boliviano, hablo de la Bolivia profunda que nos enseña qué es la cultura boliviana, que no se deja engañar y mantiene su identidad, nuestra unidad como país.