Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de octubre de 2022
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¿Por qué Jeanine Áñez?

¿Por qué Jeanine Áñez?

¿Por qué Jeanine Áñez es culpable? ¿De qué? No es necesario entrar en polémica: basta con hacer un análisis político.

Un analista habla de punto de bifurcación, que no anula los conflictos, pero los reduce a protestas locales, no a un planteamiento nacional, que entra en disputa con otro y entonces se habla de un empate catastrófico. Dice que la democracia es disenso estatal, otra mirada de cómo debe actuar el Estado, una mirada incompleta, dogmática, como si gobernar en democracia no fuera sino ser equilibrista y darle más atención al disenso.

Disensos fáciles de administrar como el de Mi Tren y la tenacidad de algunos vecinos que se resisten a que sea construida una de las líneas con mentiras antiguas, como que la vibración de la locomotora destruirá las construcciones o que una urbanización tan privada se verá inundada e gente, cuando sabemos que el tren es eléctrico, que no vibra nada, y que la estación está en el próximo barrio, no en esta urbanización.

La colección de ensayos fue editada en 2011 (García Linera, La potencia plebeya, Ed. Casa de las Américas, 2011) y el gobierno interino de Jeanine Áñez fue producto de 2019; sin embargo, los conceptos son tremendamente aplicables: “Si se acabaran los conflictos, la democracia sería sinónimo de una sociedad congelada”… Probablemente de aquí a algunos años surja otro proyecto de Estado alternativo lo que dará lugar nuevamente a otra crisis de Estado… Entretanto viviremos las transformaciones ocurridas en el periodo agosto-octubre de 2008.

¿Qué ocurrió en ese período? Tres victorias, una electoral, otra militar y otra política.

Luego de estas tres victorias, el punto de bifurcación no anula los conflictos. Gobernar en democracia era todo menos una taza de leche. Entonces vino la victoria militar por el eslabón más débil: Pando. Como un caballo de Troya, el avión Hércules aterrizó en la pista clausurada, pero de su interior no bajaron abastecimientos sino tropa, que luego capturó al gobernador y la victoria militar siguió con una victoria social, porque tras las tropas llegó gente del occidente del país. Vino la victoria política con un referéndum revocatorio al cual se sometieron presidente y vicepresidente, y lo ganaron: dos prefectos opositores perdieron. Luego vino lo que el analista omite, la victoria económica con el control del gas y la refundación de YPFB como su administrador.

¿El resultado? Quienes protegen privilegios de clase, formas de acumulación, lo estamos viendo, se redujeron a lo local. El caso más patético es el de Camacho, que pugna por realizar el Censo en 2023, cuando la nación por unanimidad ha escogido el 2014.

OJO DE VIDRIO

Ramón Rocha Monroy

Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"

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