Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 04 de julio de 2022
  • Actualizado 20:32

El problema del feminismo

El problema del feminismo

El feminismo se originó en Occidente a fines del siglo 19 por las llamadas “sufragistas”, las mujeres que querían votar en elecciones. De inmediato, la sociedad patriarcal respondió que ellas estaban más sujetas a la naturaleza que a la fría razón, porque una vez al mes menstruaban. Y el sufragio coincidía con la menstruación, ¿cómo podrían usar la fría razón para escoger lo mejor para la sociedad?

En Bolivia, las mujeres no podían votar, no tenían derechos políticos, pero ni siquiera civiles, pues cuando ellas firmaban un contrato, tenía que ser refrendado por el padre, si eran solteras, o por el  marido, si casadas.

Solo en 1945 se instaló el voto femenino para las elecciones municipales; pero ellas debían votar, no podían ser candidatas. La reforma causó polémica con la aguda oposición de la Solari, una maestra solterona que por supuesto brilló cuando el colgamiento de Villarroel, un año después. El argumento de la Solari era la familia. No era la primera vez que se discutía el sufragio femenino. Se lo hizo cuando gobernaba Busch, y la Solari, por supuesto, era paladín del voto femenino. Esto para saber que se trataba de una postura política.

Hoy lo más avanzado del movimiento feminista dice que el enemigo principal no es el hombre sino la sociedad patriarcal, porque esta promociona a los machos alfa, seres altos, barbudos, ojosos, atléticos, bien armados y sobre todo sin escrúpulos para seducir a las mujeres (o a los hombres). Entretanto, el 90% de los hombres es barrigón, petizo, calvo, mal armado, nada atlético y es víctima de la sociedad patriarcal, lo mismo que las mujeres.

Hoy en Bolivia se discute el 50-50 para varones y mujeres, pero se han olvidado de la comunidad LAGTBIQ, es decir, principalmente gays y lesbianas, quienes no pueden acceder a besarse en sitios públicos y sí confinarse en la oscuridad de sitios privados.

Este es un problema que apenas se vislumbra en el movimiento feminista.

La Constitución fue aprobada por una Asamblea Constituyente, que no fue una taza de leche: quienes apoyaban una nueva Constitución se dejaron arrancar los dos tercios por los opositores a ella, y el movimiento cristiano evangélico advirtió que ellos tenían el 20% y no iban a votar por la redacción de un artículo que decía que el matrimonio civil era la unión legal de dos seres. Ellos propusieron otra redacción que proponía que el matrimonio civil era una relación entre un hombre y una mujer. Así quedó el artículo y así se frustró una demanda del colectivo de gays, lesbianas y otros.

OJO DE VIDRIO

RAMÓN ROCHA M.

Escritor, abogado, “cronista de ciudad”

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