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  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 10:11

Michel Onfray

Michel Onfray

Tengo casi toda la obra de este filósofo francés que, al parecer, tiene más libros publicados que años y que ha revolucionado el pensamiento de Occidente. Dice Onfray que Platón promovió el idealismo al considerar como primordial la Idea y no la realidad histórica, no obstante que los presocráticos se habían preguntado sobre el origen del cosmos y no, como Sócrates, sobre el hombre. Luego el cristianismo instauró 2.000 años de señorío en Occidente; pero llegó mayo del 68 y destruyó esa hegemonía al proclamar el amor libre, la separación del sexo y la procreación, el derecho de acostarse con quien a uno se le antoje, del sexo que fuera y, como decía un graffiti, “con personas, animales y cosas”.

Onfray escribió también cuatro tomos de Contra historia de la Filosofía, donde condena a Platón y el idealismo, y reivindica a los sabios de Jonia, que formularon la teoría del átomo sin aparatos que ayudaran a ver el macrocosmos o el microcosmos, es decir, por pura intuición. Este fue Demócrito, a quien Platón le tenía tanta inquina que ni siquiera lo menciona.

Onfray destruye también el estructuralismo como el intento más descabellado de abolir la realidad histórica y rescatar el Concepto, la Idea.

Uno piensa que semejante destructor del idealismo no podía decir en su último libro La Decadencia de Occidente, que “primero hay una ideología, por lo tanto, una espiritualidad, por lo tanto, una religión”… “La economía no participa nunca en la generación de una civilización”. Hegel plagió el idealismo de Platón y Onfray lo hace añicos… para decir esto. Es sabido que Marx tiene hasta hoy como 170 años de hegemonía en las ciencias sociales, cuando puso de pie lo que en Hegel estaba de cabeza, es decir, que no es la Idea la que determina o se encarna en la realidad histórica, sino es esta la que determina la Idea. Es como si la sociedad fuera un árbol, cuyas raíces son la base o estructura y significan la organización de la vida material o la economía. Sobre estas raíces se levanta el tronco del Estado y la ley y sobre las ramas se inserta la Idea, como un follaje que el viento puede llevarse pero ha de retoñar. ¿Por qué Onfray dice esto que anula su pensamiento hasta hoy? Supongo que por esa soberbia, ese sentido superior que se atribuye Occidente, donde hay miles de pensadores y filósofos que escriben miles de libros. ¿Cómo no concebir la Idea superior a la realidad histórica si en Occidente se considera la dialéctica de Hegel como un debate de ideas que se encarnará en la realidad histórica?

OJO DE  VIDRIO
RAMÓN ROCHA MONROY
Escritor, abogado y  "Cronista de la Ciudad"
[email protected]

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